La terminal de Peinador, inaugurada el 5 de diciembre de 1996 tras una inversión de 2.400 millones de las antiguas pesetas –14,4 millones de euros–, tiene fecha de caducidad. Las obras del nuevo edificio, firmado por el arquitecto César Portela, arrancaron en noviembre, y a finales de 2013 embarcarán los primeros pasajeros si se cumplen los plazos. Las instalaciones actuales serán reducidas a escombros en la segunda fase, dentro de un año. Mientras, avanza la nueva estructura por uno de los laterales. El Peinador del futuro, fabricado en granito, vidrio, acero y con una cubierta de aluminio, evocará desde el cielo el ala de un avión. Su superficie triplica la actual al pasar de 8.700 a 26.000 metros cuadrados, y se alargará hasta alcanzar una longitud de 261 m2. FARO publica en exclusiva nuevas infografías con las características de la terminal.

La historia de Peinador se remonta a 1954, cuando aterrizó el primer vuelo procedente de Madrid. En los 70 se produjo una profunda remodelación, y la víspera del Día de la Constitución de 1996 se cortó la cinta del edificio actual. El nuevo casi cuadriplicará el presupuesto, que asciende a 45,3 millones de euros. Portela ha diseñado un edificio con fachada de granito y vidrio hacia tierra, y de grandes ventanales en la parte orientada a la pista para disfrutar de una visión panorámica. A un lado de la planta baja, en el extremo sur, estarán la cafetería y el restaurante. Al otro, un segundo local de hostelería. No hay obstáculo alguno a lo largo del vestíbulo, de modo que desde un lateral podrá contemplarse el otro. Los usuarios de la cafetería y el restaurante dispondrán de una vista aún mejor, ya que desde allí será posible contemplar los aviones en sus maniobras de despegue y aterrizaje.

El edificio gana un metro y medio de altura y mucha luz a través de los ventanales y del color. El interior será azul celeste, y uno de los criterios esenciales del proyecto ha sido mantener la facilidad de orientación. Una pequeña zona comercial, los mostradores de facturación y recogida de tarjeta de embarque, el control de equipajes y el acceso completan los usos del nivel de acceso. La primera planta será para las salidas y llegadas, y allí los pasajeros dispondrán de una visión total sobre la pista de 2,4 kilómetros. Desde ese nivel se conectará con los aviones a través de cuatro fingers, dos de ellos dobles. Para los vuelos internacionales en remoto –los que dejan al pasaje en la pista– se habilita una entrada especial por la planta baja. El esqueleto de la terminal, con pilares falsos techos metálicos, es visible, y dos jardines delimitarán los laterales de las instalaciones.