Portugal obliga a los transportistas gallegos a pagar hasta 200 euros más al mes que los portugueses por el peaje de la autovía entre Viana do Castelo y Oporto (A-28). Las exenciones y descuentos con los que el Gobierno del socialista José Sócrates beneficia a los ciudadanos y empresas lusas que utilizan alguna de las tres nuevas carreteras que pasaron a ser de pago el pasado 15 de octubre (Norte Litoral, Grande Porto y Costa de Prata) complica la competitividad de los cientos de camioneros de Vigo y su área que cruzan todos los días la frontera. Cada viaje de ida y vuelta es una media de seis euros más caro para un vehículo pesado con matrícula española.

Los 4.500 transportistas gallegos que circulan cada semana entre Viana y Oporto, según cifras de la Cámara de Comercio de Vigo, deben incluir ahora en su cuenta de gastos 19,9 euros por cada viaje que realicen. Para las firmas portuguesas este mismo trayecto tiene coste cero en sus diez primeros pases mensuales (ida y vuelta les contabiliza como dos); mientras que en los restantes se benefician de un 15 por ciento de descuento.

"Europa tiene que tomar cartas en el asunto. Si somos europeos, lo somos para todo. Hay que jugar en igualdad de condiciones, y Portugal no lo está haciendo. Hacer de pago esta autovía y dejar sin una alternativa gratuita al sector, tanto español como portugués, es inaceptable; pero que además se atente contra el principio de igualdad fijando descuentos para ellos y no para nosotros, tiene delito", denuncia Santiago Iglesias, propietario de un camión que transporta piezas de automóvil entre Oliveira de Azeméis y Vigo dos veces al día. "A final de mes me supone 880 euros que antes no pagaba", lamenta. El mismo trayecto le costaría poco más de 600 euros a una empresa portuguesa.

Los camioneros de Vigo y su área son conscientes de que el problema se acentuará en los próximos meses. El peaje lleva solo 15 días en vigor y ahora toca hacer cuentas. "¿Qué hacemos con este gasto? Los clientes nos están dejando claro que ellos no lo van a asumir. Los transportistas gallegos tenemos las manos atadas. Si repercutimos el dinero de los peajes nos jugamos que nos rescindan el contrato. La oferta supera ya con creces la demanda; además, los portugueses operan con menos costes que nosotros. Que se les beneficie ahora con estas exenciones los coloca en la mejor situación para competir con nosotros", argumenta Mª del Carmen Méndez, responsable de la firma Servial, cuyos camiones realizan entre tres y cinco viajes semanales a Oporto y Lisboa. "O alguien frena esto o puede ser la estocada mortal para el sector del transporte del sur de Galicia, al menos en las relaciones con Portugal", vaticina.

El malestar y el temor por que las empresas de transportes portuguesas se hagan con el mercado de las gallegas como consecuencia de la discriminación en el pago de los peajes de las autovías lusas es un sentimiento compartido. "Nunca estuvimos para echar cohetes porque la oferta y la demanda no están equilibradas. Y, si los portugueses tenía ya menos costes hasta ahora, este sistema de peaje agravará aún más el problema. Lo lógico es que se realice una deducción por volumen de viajes y no por razón de proximidad geográfica", razona el presidente de la Asociación de Empresarios de Transportes Discrecionales de Mercancías de Pontevedra (Asetranspo), Jesús Rodríguez Vieites.

Manuel Salgado es propietario de dos camiones con los que transporta asfalto cada día de lunes a viernes entre Matosinhos y O Porriño. A final de mes habrá pagado casi 400 euros solo en concepto de los nuevos peajes. Al igual que otros camioneros, se espera también la negativa del negocio para el que trabaja de asumir el dinero del peaje. "Me temo que no me quedará otra solución que costearlo, porque dudo que la empresa a la que le suministro esté dispuesto a ello. El problema es que no podemos hacer nada; los portugueses juegan con ventaja", critica.

Dispositivo electrónico

Por otra parte, el desconcierto y los problemas para poder adquirir los dispositivos impuestos por Portugal para pagar y circular de forma legal por estas autovías todavía está patente. "Lo solicité hace varias semanas y todavía no sé nada. ¿Qué hago? ¿Paso y me expongo a ser multado? Esto solo tiene un nombre: estafa", resume Francisco Montes, quien transporta yogures desde Barcelona y Vigo a Oporto entre tres y cinco veces al mes.

La esperanza de los transportistas está puesta ahora en Bruselas. La Confederación de Empresarios de Pontevedra fue la primera que elevó una denuncia a la Comisión Europea advirtiendo de que Portugal podría estar infringiendo la directiva comunitaria sobre transportes. La patronal gallega siguió el mismo camino hace una semana y además presentó una queja al Parlamento Europeo. Además de la oposición a la discriminación entre empresas y ciudadanos locales en relación con las de otros países, los empresarios denunciaron también los obstáculos a la libre circulación que provoca la obligatoriedad de comprar un dispositivo electrónico para poder circular de forma legal por las autovías lusas.

La Comisión Europea todavía no se ha pronunciado sobre la legalidad o no de los nuevos peajes lusos. Si bien, Bruselas anunció ya que está estudiando si Portugal podría estar infringiendo la directiva comunitaria.