Además del ya manido paralelismo de la reconversión naval de los ochenta y la crisis de los astilleros actual, la coincidencia de una pujante industria, un importante peso demográfico y el hecho de no ser capitales de provincia, acercan más si cabe a Gijón y Vigo en estos tiempos. Y el desarrollo portuario asturiano podría ser un modelo en el que reflejarse. Así lo puso de manifiesto ayer el presidente del Principado de Asturias, Vicente Álvarez Areces –que nació y fue alcalde durante 12 años de Gijón–ante el regidor de Vigo, Abel Caballero, que asistió a la conferencia "Gestión, desarrollo y posibilidades de las ciudades marítimas", a la que el titular asturiano fue invitado por el colectivo "Outro Vigo é posible".

"Particularmente la ciudad de Vigo tiene similitudes con la de Gijón, o en su caso Avilés y otras ciudades que tienen Puertos del Estado y en las que podemos hacer mucho", destacó Areces ante el alcalde. Gran parte de los saludos del presidente se los llevaron "compañeros", entre ellos el delegado del Gobierno en Galicia, Antón Louro; el médico y miembro de Outro Vigo é Posible, Hixinio Beiras; el productor de espectáculos Bibiano Morón y una muestra del elenco de artistas que coincidieron en la universidad compostelana y en la lucha antifranquista con Areces.

La conferencia, en la que explicó el desarrollo de líneas maestras como el Plan de Ordenación Litoral de Asturias (POLA), la integración portuaria de Gijón, el desarrollo arquitectónico reciente del puerto de Avilés –cuyo concurso ganó Norman Foster– o la autopista del mar, tienen su parangón en la ciudad de Vigo. La autopista del mar que el presidente destacó que ya funciona en Asturias con transporte de mercancías y viajeros "ha sacado 40.000 camiones de las carreteras", aunque el objetivo es doblar esa cifra. "Cuando llegué en 1999, nadie sabía de dónde venían los vertidos al mar", destacó, para luego explicar el plan de saneamiento integral aplicado y en gran parte responsable de la recuperación de litoral. También se refirió al "milagro" que supuso para la población que donde desaparecía un astillero, se recuperó una playa. Así lo desgranó poco a poco, y con un espacio para las anécdotas en el centro cultural Caixanova.

"La esperanza es que si en el pasado, en peores situaciones que ahora, y con menos recursos [...] fuimos capaces de hacerlo, eso es lo que podemos hacer ahora", animó a los seguidores. En ese sentido, destacó la figura del alcalde: "Abel también ha pasado por la Administración del Estado y hemos vivido muchas cosas. Esa experiencia en momentos como el actual es muy importante para transmitir confianza". Otro factor clave pare el presidente asturiano y con el que sí tuvo "la suerte" de contar no es otro que el tiempo.