La supervivencia del cormorán moñudo en el Parque Nacional Illas Atlánticas peligra y el turismo náutico supone una de sus mayores amenazas. Un estudio realizado en la Universidad de Vigo recomienda reducir el número de embarcaciones fondeadas en el entorno de Cíes a un máximo de dieciocho. Una cifra muy inferior al centenar de veleros y yates que recalan en la zona durante muchas jornadas veraniegas.

El biólogo Manuel Francisco Muñoz, que cursó el máster en Gestión del Desarrollo Sostenible durante el último año y realizó sus prácticas en las Islas Cíes, ha determinado el número de embarcaciones que pueden recalar en sus aguas durante un tiempo determinado y sus incidencias negativas en la tasa de alimentación de la especie. Los resultados conforman el proyecto con el que acaba de concluir sus estudios de posgrado y ya están en manos de la dirección del parque.

"El número de embarcaciones fondeadas se ha disparado y los barcos ocupan el espacio natural en el que los cormoranes se alimentan, de forma que tienen que irse a otras zonas donde los grupos son más grandes y, por tanto, hay más competencia. Además el verano coincide con su época de cría y necesitan más comida para llevársela a las crías", explica.

Desde 2005 hasta el año pasado más de 6.700 embarcaciones echaron el ancla en aguas de las Cíes. Los picos máximos se registran entre el 15 de julio y el 15 de septiembre y el récord se alcanzó en una jornada veraniega de 2007 con 250 naves. En ese mismo periodo de 2009, con cuyos datos se calculó la tasa máxima de fondeos, los registros diarios oscilaron entre los 20 y los 160 barcos.

Muñoz, natural de Bogotá, determinó la cifra de dieciocho embarcaciones teniendo en cuenta la capacidad de gestión que tiene a día de hoy el parque. "No es un número mágico para que todo funcione correctamente pero tiene en cuenta el equilibrio entre el turismo y la conservación del cormorán", explica.

En su proyecto también incluye medidas como la delimitación de trenes de fondeo para las embarcaciones, lo que ayudaría a restringir su número y las zonas "óptimas" para recalar, además de evitar "accidentes" por echar el ancla en áreas no autorizadas. "La dirección del parque ya ha planteado su diseño, pero faltan recursos", añade el biólogo.

Decisiones de este tipo unidas a la implantación de un servicio de vigilancia marítima y al aumento del personal en Cíes permitirían elevar el número permitido de fondeos. "El número de trabajadores que hay actualmente en la isla es insuficiente para vigilar en tierra y también por mar", lamenta Muñoz.

Según el último censo realizado por los biólogos Alberto Velando, de la Universidad de Vigo, e Ignacio Munilla, de Compostela, unas 1.667 parejas del cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis), el 76% de toda la población gallega, viven en Cíes, Ons y Sálvora. Ambos son los autores de un plan de conservación en el que alerta de que la colonia se reducirá en cinco años un 95% y entre las recomendaciones incluyen delimitar los canales de navegación de las embarcaciones de recreo, restringir el fondeo en Cíes y Ons y prohibirlo en la isla de San Martiño durante la época de cría.