14 de agosto de 2009
14.08.2009
Medio ambiente

Los "pezqueñines" de la ría nacen en Cíes

Universitarios que trabajan como guías en el parque explican a los turistas el valor del "lago dos nenos" como criadero natural

14.08.2009 | 03:27
Uno de los guías voluntarios de Matrix, con un grupo de turistas en el "lago dos nenos", en Cíes.

Centenares de turistas pasan cada día junto a él sin apenas desviar la mirada. Investigadores y estudiantes de la Universidad de Vigo se han propuesto restaurar el ecosistema del "lago dos nenos" de Cíes y darlo a conocer al público como "punto simbólico y valioso" del Parque Nacional Islas Atlánticas.
La intención de la Fundación Matrix, dirigida por el profesor Javier Montalvo e impulsora de los guías voluntarios que durante este verano trabajan en las islas, es realizar una restauración ecológica de la laguna y fomentar un turismo responsable y respetuoso con el medio ambiente.
"La gente pasa en dirección al camping o durante su recorrido por el parque sin valorar este espacio. Hemos encontrado una oportunidad, un hueco que no estaba aprovechado. Estamos fomentando un uso público educativo", explica el docente.
Para apoyar las explicaciones de los estudiantes que trabajan como guías, la fundación acaba de editar un folleto en el que se explica la historia de la laguna y su importancia como "guardería y vivero natural" de muchas especies que abastecen las pesquerías.
Montalvo, profesor de Ecología en la universidad viguesa, realizará un diagnóstico del estado de la laguna junto con otros expertos y estudiantes como primera medida antes de iniciar una "restauración ecológica" en la zona.
La marea negra del "Prestige", asegura, afectó a las praderas submarinas de sebas (Cymodea nodosa) que cumplen una "labor muy importante" en la supervivencia y diversidad de la fauna.
"La planta por sí sola no se restaurará de forma rápida y la idea es repoblar la laguna. Pero primero hay que realizar un estudio multidisciplinar que deberá autorizar el parque y que también propondremos a los científicos de la Estación de Ciencias Marinas de Toralla", avanza Montalvo.
La idea es que los estudiantes de las carreras de Biología y Ciencias del Mar participen en estas laborares puesto "que no se trata de mucha superficie, ni supondrá un gran coste".
Mientras no comienzan estos trabajos, los guías voluntarios advierten a los turistas que no deben alimentar a las especies de la laguna, les enseñan los rastros dejados por el chapapote y les explican su valor como refugio de las crías de peces que después capturarán los barcos de bajura en la Ría de Vigo.
Aunque este enclave no está demasiado estudiado, añade Montalvo, calcula que alberga a unas veinticinco especies de peces diferentes.
La laguna, situada entre las islas de Monteagudo y Faro, está permanente comunicada con el mar desde hace unos 750 años a pesar de la posterior construcción del dique, que no impide el flujo del agua. En los años 50 y 60 la extracción de arena y la posterior erosión provocaron una acumulación de sedimentos en el fondo que afectó a las praderas de seba. Y más recientemente, las plantas marinas se vieron dañadas por la marea negra.

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