04 de agosto de 2009
04.08.2009
Semana Grande de las Fiestas del Verano 2009

María Castro: "Las Islas Cíes sí que son el auténtico paraíso y no los músculos del Duque"

La actriz pronunció un pregón cargado de morriña por Vigo y reveló su intención de compartir su vida con su actual pareja

04.08.2009 | 01:36
María Castro, flanqueda por Caballero y Domínguez y otros concejales, ayer tras leer el pregón.

Con la morriña que le provocan las calurosas y alejadas tierras madrileñas y la alegría que le produce volver a su ciudad. Así escribió la viguesa María Castro el pregón con el que ayer por la noche abrió la Semana Grande de las Fiestas de Verano.
La Praza da Constitución se llenó de más un millar de entusiastas vigueses y foráneos, que acudieron a escuchar las palabras de la conocida actriz desde el balcón de la Casa Galega da Cultura. Castro lucía similar imagen a la que le caracterizaba en la popular serie televisiva de Telecinco Sin tetas no hay paraíso: melena larga, pelirroja y rizada, y vestido azul.
La gastronomía, los paisajes de la ría e incluso el caótico tráfico de la ciudad protagonizaron su discurso, en el que aprovechó para explicar los orígenes del Cristo de la Victoria, también conocido como Cristo de la Sal. Llegó a establecer que las playas de las Islas Cíes "sí son un auténtico paraíso, y no los músculos del Duque", haciendo alusión al protagonistas de la serie que la catapultó a la fama. En ese momento, los gritos y los aplausos por parte del público retumbaron en la Praza da Constitución hasta extenderse por todo el Casco Vello.
Otro de los momentos estelares de su intervención fue cuando hizo referencia a su pareja sentimenal: "Es una persona muy especial con la que me gustaría pasar el resto de mi vida".
Castro, también conocida por su participación en la serie gallega Pratos Combinados, hizo un recorrido narrativo por las calles de la ciudad, recreándose en las de la zona histórica. Así, citó los soportales marineros de O Berbés, la calle "das Ostras" y la "rúa do Polbo".
Acompañada en el balcón por el Abel Caballero y Santiago Domínguez, la actriz concluyó su discurso confiando en que la gente disfrutara de la programación de la fiestas, no sin antes recalcar que lo había escrito en Madrid, de ahí su poso nostálgico. Como despedida se lanzó confeti y sireniños, las figuras antiestrés en forma de la escultura de Francisco Leiro ubicada en la Porta do do Sol.

Críticas a los "sireniños" pero todos querían uno

Juvenil y curioso. El público que se concentró ayer en la Praza da Constitución para asistir al pregón de María Castro y al concierto del grupo Ragdog eran mayoritariamente seguidores de Sin tetas no hay paraíso. A cada referencia a la serie respondían con sonrisas cómplices y algún que otro aplauso. Incluso algunas de las personas que estaban sentadas en las terrazas de los bares de la plaza se levantaron durante el discurso y cuando éste acabó.
Aunque algunos de los incodicionales de María Castro se marcharon cuando la actriz se retiró para dar paso a la actuación de Ragdog –naturales de Nigrán–, muchos decidieron quedarse al concierto que da el pistoletazo de salida a la Semana Grande de las Fiestas. Se trataba en su mayoría de adolescentes y veinteañeros, que coreaban desde las primeras filas las letras desenfadadas del grupo.
El ambiente en la plaza era muy festivo. Los niños jugaban con las serpentinas mienteas que muchos adultos intentaban hacerse con un sireniño. El reparto de este souvenir fue muy comentado. La mayoría lo criticó pero al final todos se lanzaron a por ellos.

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