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bicentenario de la reconquista

Don Manuel Rodal, entre Vigo y Cangas

Comunicó el levantamiento de Madrid y reunió hombres, barcos y munición

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Día 24 de febrero.-

Hoy he sabido de los afanes de un buen patriota que al otro lado de la ría se esfuerza por ayudarnos a reconquistar nuestra plaza. Inflama a los naturales de Cangas en su patriotismo, ordena aprestos y reúne lanchas con hombres y municiones que puedan servir para reforzar el cerco que todos deseamos que comience a estrangular la libertad de movimientos de la que aún hoy gozan nuestros opresores. Este patriota se llama Don Manuel Antonio Rodal Bermúdez de Castro y todo el mundo lo conoce como “el abogado Manuel Rodal”. Acordarme de él es acordarme de los casi ya lejanos días de fines de mayo de 1808 cuando en Vigo tuvimos noticia de que el pueblo de Madrid se había echado a las calles, convencido de que la ocupación francesa era algo más que un tránsito de tropas para invadir Portugal, aliada de Inglaterra, y de que el viaje de la familia real a la Bayona francesa era un viaje sin retorno. Me acuerdo ahora de aquellos días porque fue el abogado residente en nuestra villa Don Manuel Rodal quien nos trajo a Vigo la noticia del levantamiento popular de la capital de España. Nacido en Cangas en 1773 y casado con Doña María Rosa Giráldez de Gimilo, este Licenciado en Derecho siempre ha tenido un pie en Cangas y otro en Vigo. En Cangas ha sido Alcalde, Síndico, Juez y Procurador. En Vigo, por otra parte, es conocido en todos los ambientes mercantiles y jurídicos de nuestra villa porque por su despacho de abogado buscan consejo y gestión los más acreditados hombres de negocios de Vigo, Cangas, Tuy o Bayona. Firmas comerciales del mayor prestigio como la del reputado industrial y armador de origen catalán asentado en Vigo, Don Buenaventura Marcó del Pont, son o han sido en algún momento gestionadas por su persona. Tiene rentas agrícolas en los lugares de Cabral, Comesaña, Nigrán y, sobre todo, en el Morrazo, en donde posee la llamada Granja de Síngulis. Consciente de su buena situación social, es generoso y en Cangas tiene recogidas, completamente gratis, a dos antiguas criadas ya ancianas en una de las dos casas que posee en este término.

Como procurador síndico y abogado de los Reales Consejos no deja de viajar por la geografía española siendo La Coruña y Madrid sus destinos más frecuentes. En uno de estos viajes tuvo la desgracia o la fortuna de encontrarse en Madrid cuando la capital de España se levantó contra los tropas napoleónicas. Aunque la guerra no era el cometido de su viaje, colaboró cuanto pudo con las gentes madrileñas en la lucha contra los franceses. Como hombre de letras que es (es un hombre interesado en las ideas de la Ilustración y es muy conocida su biblioteca particular), no empuñó las armas sino que regresó a Vigo, trayendo consigo las primeras noticias del levantamiento contra la tiranía francesa. No será el último viaje que deba hacer a la capital de España este patriota porque defiende los intereses del industrial Don Buenaventura Marcó del Pont y éste se ha negado a entregar al nuevo gobierno del Rey Intruso, José I, unos caudales en concepto de impuesto.

El abogado cangués Don Manuel Rodal hoy se desvive para que las gentes del Morrazo acudan en nuestra defensa y algún día le veremos a él mismo entre quienes vengan a vivir a una villa no cautiva a la que patriotas como él ayudan a liberarse del yugo que las somete.

Juan de Villavicencio

(por Antonio Giráldez Lomba, historiador del Instituto de Estudios Vigueses).

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