Tres cuartos de hora a todo gas, con sirenas y destellos y sorteando toda clase de obstáculos es el prólogo de una espectacular persecución que a primeras horas de la mañana de ayer llevaron a cabo patrullas del 092, de la Policía Local, tras un Peugeot 106 por las calles de la ciudad. El automovilista perseguido y después detenido en su casa resultó ser I.L.M., de 26 años y vecino de Fragoselo, en Coruxo.

Todo comenzó en torno a las 6.15 minutos. Una dotación policial que patrullaba por la calle del Príncipe observó cómo un coche ascendía por Colón hacia Urzáiz a gran velocidad. Al llegar a la altura de República Argentina, sus neumáticos comenzaron a chirriar mientras despedían abundante humo, lo que hizo presumir a los agentes que el conductor había accionado el freno de mano de forma brusca y sin saber el porqué.

Esta circunstancia puso en alerta a la patrulla que decidió interceptarlo. Pero el conductor del Peugeot 106 aceleró de nuevo y rebasando semáforos en rojo trató de despistar a sus perseguidores. Se metió por Hernán Cortés, salió a Simón Bolívar y enfilando la calle Venezuela se dirigió hacia Hispanidad. Mientras todo esto sucedía otras patrullas habían sido alertadas y trataban de cercar al automovilista.

Pasada la Gran Vía, el Peugeot dobló hacia la calle del Carmen y fue allí donde, tras derrapar, se quedó encarado con el vehículo policial que le seguía los pasos. En ese momento, lejos de desistir en su fuga, lo que hizo su conductor fue pisar a fondo el acelerador y salir "pitando" no sin embestir antes el coche patrulla. Salvada esta situación la persecución continuó por la Carretera Provincial, avenida de Arquitecto Palacios y la de Castrelos, donde el fugado intentó "echar de la calzada a otro patrulla" que se había puesto a su par. El coche policial llegó a chocar con un turismo a la altura de le rotonda del Dodecaedro, en Pereiró. El fugado huyó hacia Matamá y a las siete era apresado.