La indignación de los vecinos de Coruxo crece cada vez que se repite un episodio relacionado con la depuradora. "El río huele, lleva compresas y a menudo restos orgánicos", sostiene una de las vecinas afectadas. Esta situación contrasta con un río en el que antaño "aprendieron a nadar mi marido y mi cuñado", explica Rita Campos. "Yo tengo 52 años y mi madre lavaba aquí la ropa, imagínate qué limpio iba", recuerda María Dolores Pazó.

Además, protestan por la supuesta falta de mantenimiento de los tanques, que se hicieron para evitar desbordamientos del río con las fuertes lluvias y porque son los propios vecinos quienes tienen que vigilar las márgenes del caudal. "Son fosos en los que se acumula agua para que el río no se desborde, de aquí a Cabral", explican. La red de saneamiento que conecta con la depuradora, carece de separación entre las aguas pluviales y las tuberías, lo que propicia la contaminación del río en caso de desbordamiento. Los análisis de los que dispone la comisión de afectados culpan a la depuradora de la contaminación del río Lagares. Según el testimonio vecinal, la concentración de partículas coliformes supera en un 73 por ciento los niveles sanitarios permitidos "y el 90 por cien de ellos procede de la depuradora", acusan.