La Asociación de Empresarios de Estaciones de Servicio exige a la Subdelegación del Gobierno una mayor seguridad y vigilancia policial ante la alarma, la inquietud y la preocupación creada en el sector, tanto en los gerentes como en los trabajadores, por la última "ola" de atracos sufrida. El colectivo recuerda que cuatro gasolineras de Vigo -en Orillamar, calle Baiona, Castrelos y Tomás Paredes- fueron asaltadas en una única jornada, unos robos que se unieron a otros registrados en la zona de Lalín. Por ello, y para evitar que el problema vaya a más, los afectados consideran necesario que "se tomen las medidas necesarias" que impidan estos sucesos.

Pese a que fueron detenidos los presuntos autores de los hurtos e intimidaciones en el área de Vigo, la asociación incide en la necesidad de aumentar la presencia policial en este tipo de establecimientos. Su asesor jurídico, el abogado Fernando Búa, reconoce que "claro que hay temor y también sabemos que no se pueden evitar todos los atracos, pero sí hacer una labor de prevención con una mayor presencia policial en la calle y un mayor control a los negocios que más sufren".

Asimismo, recuerda que la legislación vigente ya establece unas normas de seguridad específicas que toda estación de servicio debe cumplir. "Los expendedores no pueden llevar mucho dinero en efectivo, por ejemplo, por lo que si les atracan, tampoco se van a llevar mucha cantidad", explica.

Una de las gasolineras asaltadas el domingo 18 fue la ubicada en la calle Baiona, en Coia. Su responsable, Antonio Chao, asegura que "suele haber algún que otro robo, pero normalmente son hurtos pequeños en la tienda. Pero como este último, con pistola incluida, no". En este sentido, lamenta que "cada vez son más violentos y eso te hace temer por los empleados".

Por este motivo, y tras recordar que el pasado año sufrieron otros dos atracos en la misma estación de servicio, reconoce que "estamos un poco cansados de tantos problemas" e insiste en la necesidad de que la Policía "visite, por lo menos, las zonas más conflictivas".

Por su parte, el encargado de la estación de Beiramar también asaltada el domingo 18, José Manuel M., recuerda que "hace seis años que no nos robaban". Lamenta que las gasolineras "somos un lugar de referencia para estas cosas porque saben que hay dinero en efectivo". Sin embargo, resalta que "las medidas de seguridad impiden que los empleados lleven mucho dinero encima y no tienen acceso a la caja fuerte". Pero reconoce que "la peor parte se la llevan los trabajadores porque el susto lo llevan en el cuerpo. Por eso, señala, "está claro que el dinero es lo de menos".