Una de las gasolineras atracadas el domingo 18 fue la ubicada en Beiramar, frente a la nave de Cardama. En aquel momento, Ana Gómez estaba trabajando junto a otro de sus compañeros, Manuel Posada, que ayer descansaba.

"Fue todo muy rápido. Vino un tío, sacó la pistola, pidió el dinero, lo cogió y se fue", relata. Tanta rapidez, señala, "hizo que en el momento no pasara mucho miedo porque apenas hubo tiempo". Sin embargo, reconoce que "después del atraco, te quedas con algo de miedo y ahora todos los que hacen algo fuera de lo habitual me parecen sospechosos".

Tras diez meses trabajando en esta estación de servicio viguesa, Ana apunta que "era la primera vez que me atracaban, era mi estreno y fue toda una experiencia, pero también hay que pensar que te puede pasar aquí, en un banco cuando vas a hacer alguna gestión o en la misma calle".

Pese a todo, y al ánimo que quiere transmitir con su voz y sus risas, reconoce que "sobre todo la primera semana, mientras no se te pasa el susto, estás todo el día con la mosca detrás de la oreja".

Además, apunta que "tengo que seguir trabajando mientras no me toque la lotería, así que...", aunque espera que no le vuelva a tocar la papeleta de sufrir un atraco. "Pero sé que al manejar dinero en efectivo es más fácil que vuelva a pasar, pero intento no pensar mucho en ello", concluye.