Que el lugar elegido para pasar las vacaciones tenga restaurantes con comida sin gluten o hacer una bolsa con gominolas para celíacos al ir a un cumpleaños, son algunas de las previsiones con las que la familia de Tibisay Rodríguez tiene que convivir a diario. También hay que vigilar en la mesa que los alimentos normales no toquen al que carece de gluten porque se "contaminan".

Tibisay es la madre de Xandra, una niña celíaca de 10 años a la que descubrieron la enfermedad cuando tenía 6, "después de dar muchas vueltas y cambiar de médicos varias veces; como el caso de mi hija, conozco otros que pasaron años".

Ahora reconoce que la enfermedad "condiciona la vida" y hay que ceñirse a esta nueva circunstancia, que también ha cambiado el gasto mensual en casa, aunque intenten escondérselo a la niña.

Xandra es una niña normal pese a que se ponga triste cada vez que hacen diferencias en el menú escolar. Hace años que han cesado los dolores abdominales continuos que le molestaban desde la primera infancia. Para ella, ser celíaca no supone ningún problema ahora que incluso de las carrozas de los Reyes magos tiran caramelos sin gluten.

Familias de afectados piden a los médicos que faciliten las pruebas para detectar el problema de forma precoz. Entre las reflexiones que hace Tibisay Rodríguez está una protesta al sistema sanitario: "Los productos sin gluten son muy caros y son alimentos de consumo diario. Hay personas a las que nos cuesta poder comprarlos y pensamos que la Seguridad Social debiera subvencionarlo como los medicamentos o a las empresas que los fabrican para que bajen los precios, porque es el único tratamiento que siguen".