Los vecinos del centro recuperaron ayer una de las zonas de descanso más emblemáticas de la ciudad, la plaza de Portugal, que ya en 1928 Jenaro de la Fuente consideraba un "pulmón de la ciudad" y la proponía como lugar idóneo para el "esparcimiento infantil".

Siguiendo en parte la filosofía de aquel brillante arquitecto, el Concello acometió hace nueve meses la reforma de la plaza, uno de los feudos del "botellón", aprovechando que estaba obligado a hacerlo por que se producían filtraciones de agua al parking sobre el que se asienta.

Con una inversión total de 325.500 euros, la intervención municipal consistió en recuperar la fuente de los Tritones -que adorna su entorno vegetal con un falso pimentero, dos ciruelos japoneses y cinco leptospermum-; crear una nueva lámina de agua ante el busto de Camões; instalar una pérgola con glicíneas; acondicionar espacio para un nuevo parque infantil -aún pendiente de instalar-; y renovar las especies vegetales con un total de 4 cipreses, 19 camelias, 750 arbustos, 1.100 armenias y 28 glicínias.

La plaza de Portugal, todavía incompleta a falta de una escalera que la conecte con Uruguay, aunque estrenada a lo grande por la alcaldesa Corina Porro -con invitación a vecinos y comerciantes; instalación de sillas; y miniconcierto de la banda de música de Bembrive-, sirvió de pretexto para que ésta y Rafael Louzán, presidente de la Diputación, se dieran a continuación un paseo por el renovado entorno de Urzáiz.

El Concello abrió esta pasada semana al tráfico nueve calles reformadas en la zona -República Argentina, Rogelio Abalde, Churruca, Gravina, Hernán Cortés, Luis Braille, Manuel Núñez, Gil y Magallanes-, que estrenaron pavimento, farolas, árboles y contenedores enterrados, y perdieron plazas de aparcamiento en superficie, al aumentar la anchura de las aceras, con limitación de velocidad a 30 kilómetros por hora.