La adaptación a Europa es una prioridad para el equipo decanal, que la está aprovechando para relanzar una titulación cuya matrícula cae desde hace años.

- El descenso de alumnado les está obligando a dar un giro importante.

- Es necesario, porque hay que poner las cosas a funcionar. La Universidad está para dar servicio a la sociedad y además debemos ser competitivos. Somos una treintena de facultades de Química en España y tenemos que intentar ser los mejores y formar a los alumnos más aptos. Tenemos un plantel de profesores con un nivel muy alto y las instalaciones son prácticamente nuevas.

- ¿A qué atribuye esa baja demanda?

- Primero, las carreras clásicas como ésta no tienen picos de demanda. Segundo, la existencia de mayores expectativas laborales en otras titulaciones ha provocado un bajón de estudiantes de Química en toda Europa, aunque parece que comienzan a remontar. Después de Semana Santa pondremos en marcha un plan dirigido a profesores y alumnos de institutos para establecer una colaboración que incluya desde asesoramiento sobre contenidos a prácticas en la facultad. Este año sólo hay veinte alumnos en primero, pero el número óptimo sería de cincuenta a sesenta por curso para una educación personalizada.

- Su facultad ha sido de las primeras en adaptar cursos completos al espacio europeo.

- Sabemos que donde hay que estar y competir es en Europa. Ya tenemos primero y segundo adaptados y en estos momentos nos planteamos impartir parte de una asignatura en inglés e ir introduciendo más contenidos en este idioma. El año que viene empezará el posgrado de Ciencia y Tecnología Química, que tiene mención de calidad y en el que también participa Santiago. Nuestra idea es hacer unos planes nuevos atractivos, pero no sólo de nombre. Los alumnos tienen que venir a disfrutar mientras aprenden.

- ¿Cómo aceptan los alumnos un sistema que les obliga a trabajar a diario?

- No están acostumbrados, pero se muestran contentos al ver los resultados. Hemos reducido el nivel de fracaso en segundo al 10% y en primero, al 20%.

- ¿Dónde se emplea un químico?

- Hay puestos en laboratorios y empresas en los que debe estar un químico por ley, pero el titulado tiene una formación muy general que le permite adaptarse a otros trabajos. Los tres campos de mayor empleo son la docencia, los laboratorios de la Administración y la industria. El problema en Galicia es que el I+D no absorve todos los químicos que debería. Aun así la gente se coloca sin demasiados problemas y la situación mejorará en cinco años porque en estos momentos entre las tres facultades gallegas sumamos menos alumnos de los que había en una sola hace años.

- ¿Hay tejido empresarial en Vigo para sus titulados?

- Según un informe de Caixanova sobre el sector químico farmacéutico gallego su peso real es relativamente pequeño, pero la mayor concentración está en el área de Vigo, generalmente pequeñas empresas. Nuestra idea es contar con un posgrado profesionalizante en el que se implique la industria. Es una de las cosas que más nos preocupan dadas las reticencias históricas a la colaboración por ambas partes. Tenemos convenios de prácticas con la Estación de Viticultura y Enología de Galicia, Anfaco, el Xeral y el Meixoeiro, Freiremar o Aimen.