Poco más de medio centenar de propietarios de establecimientos de hostelería se reunieron ayer para poner en común su postura en torno a la ordenanza sobre el ruido. El presidente de la Federación Provincial de Hostelería, José Magaz Ledo, lamentó la escasez de asistentes, pues habían convocado a 220 responsables de pubs y discotecas de la ciudad. "Este salón debería estar casi lleno y no es así", espetó Magaz.

Después de que la semana pasada los propietarios de los bares de copas de la calle Arenal alzaran la voz y amenazaran con llevar a cabo medidas de presión -cerrar todos los locales a las dos de la mañana era una de ellas-, tras finalizar la reunión los ánimos estaban más calmados. "Iremos por la vía del diálogo. Tendremos conversaciones con todos los candidatos e intentaremos acercar posturas", expuso el presidente de los hosteleros. Así es todo, mantendrán las alegaciones y anuncian que presentarán un recurso jurídico, pues afirman que la ordenanza es "una tomadura de pelo".

Otra de las medidas que pondrán en marcha a partir de hoy será la de una recogida de firmas, tanto entre hosteleros, profesionales indirectamente afectados y entre toda la ciudadanía.

En última instancia, y si la vía del diálogo fracasara, José Magaz Ledo asegura que no descartan adoptar medidas de presión. "Tienen que darse cuenta que el negocio de la hostelería genera más puestos de trabajo que Citroën; pero además hay otros negocios que se verán afectados indirectamente como taxistas o parkings, además de que los locales de estas zonas perderán valor", expuso el presidente de la Federación de Hosteleros.

Los responsables de los negocios insisten además que el problema no es de ellos, sino que "está en la calle". Apuestan por la vía del diálogo, pero si algo tienen claro es que "los hosteleros debemos, ahora más que nunca, aunar las fuerzas", sentenció Magaz.