Unas setecientas personas ligadas a colectivos vecinales salieron ayer a la calle Urzáiz al grito de "Justicia sí, derribo no" y en apoyo a la familia de Sampaio que sigue a la espera de que el Juzgado ordene la demolición de su vivienda o levante la orden de derribo. La manifestación comenzó pasadas las ocho de la tarde enfrente del mercado del Calvario, tras la pancarta "No al derribo de la casa de Charo y Manolo", y terminaba en la plaza de la Farola con la lectura de un manifiesto por parte de una vecina, que recalcó "queremos arropar a una familia humilde y trabajadora". Los vecinos pidieron al Concello y a la Justicia que hagan "todo lo posible" para que la familia pueda seguir viviendo en su hogar.

Ayer se cumplían los diez días marcados para que el ayuntamiento presentase en el Juzgado la documentación que avala que la vivienda cuenta con los permisos pertinentes. El propietario de la vivienda, Manuel Dasilva Ribas, siguió la marcha con su mujer y dijo sentirse apoyado ante una sentencia que calificó de "injusta y ridícula, porque la casa no supone ningún perjuicio para la vecina que denuncia, que sólo actúa de mala fe". La familia mantiene la esperanza con la vista puesta en la resolución judicial, aunque la solución pasa por que la vivienda sea legalizada en el próximo Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM). "A nosotros nos llega un aviso un día, hace un mes, y nos obliga a derribar la casa", recuerda el propietario, "no esperábamos que la vecina nos fuese a denunciar; hicimos la casa casi con nuestras manos y tenemos una hipoteca por veinticinco años".

También los vecinos insistieron en las desigualdades: "Todos sabemos que existen en la ciudad cientos de ilegalidades y no estamos aquí para justificar ni una sola, sino para apoyar a una familia, que pidió todos los permisos al Concello", leyeron en el manifiesto.

Fuentes policiales cifraron en menos de un millar a los manifestantes y se afanaron en dirigir el tráfico, que quedó enfrascado por el centro urbano en plena hora punta.

Las convocantes de la concentración eran las asociaciones vecinales de Sampaio, San Xoán Poulo, "Santa Mariña" de Cabral, Candeán, Ladores y Calvario y estuvo respaldada por la federación vecinal "Eduardo Chao". Al término del recorrido, mostraron su satisfacción por la repercusión que tuvo la manifestación entre los ciudadanos, ya que algunos se sumaron de forma espontánea.