De las siete grandes ciudades gallegas, sólo A Coruña y Pontevedra incrementaron el año pasado el número de viviendas visadas en comparación con el año anterior, lo que confirma el aterrizaje del sector de la construcción en los núcleos urbanos.

A Coruña sumó 3.128 visados, un 29 por ciento más; y Pontevedra, 808 (+8%).

En el resto de ciudades, la caída fue pronunciada, como en Vigo, donde se pasó de 2.855 visados a 1.199. Ourense registró 945 (-28%); Lugo, 1.347 (-45%); Santiago, 808 (-28%), y Ferrol, 418 (-24%).

El caso contrario a lo que sucede en las grandes ciudades gallegas se da en las poblaciones del litoral, sobre todo en la costa lucense, confirmando a Galicia como uno de los mayores mercados del noroeste peninsular en inversiones para segunda residencia.

Tanto es así que la mariña lucense se ha convertido en uno de los principales motores para la actividad constructora, junto al litoral pontevedrés y el coruñés, que evitan que la actividad inmobiliaria no se desinfle.

Litoral

En la provincia de Pontevedra, el sector inmobiliario registró el año pasado un buen resultado en algunos concellos como Sanxenxo, donde los visados crecieron de 723 a 767; Bueu, que pasó de 100 a 240; A Illa, de 161 a 287; Baiona, de 129 a 164, y O Grove, de 55 a 164, entre otros. Aunque el número de licencias cayó, en cambio, en otros municipios como Nigrán, con 86 visados (-67%); Moaña, con 296 (-16%), y Oia, con 20 (-50%).