Tras licenciarse en 2005, Tamara González (Ourense, 1982) realizó una pasantía en un despacho de abogados y hace sólo unas semanas terminó el Curso de Adaptación al Profesorado (CAP), que incluyó unas prácticas en su antiguo instituto de As Lagoas. "Ahora me enfrento en solitario al mundo laboral", bromea.

- ¿Abogada o profesora?

- La experiencia en el instituto fue muy buena y si saliesen más plazas de profesor me plantearía esta opción en serio. Ahora mismo lo que quiero es trabajar y adquirir una formación. Tenemos tantas salidas a través de oposiciones, en ayuntamientos, asesorías o en recursos humanos que es difícil centrarte en una. Antes prefiero conocer el mercado.

- ¿Le resultó útil su formación durante la pasantía?

- La teoría, sí. Cuando yo hice la carrera no había tantas prácticas como ahora y me faltaba esa experiencia.

- También realizó una estancia en Coimbra.

- Me fui el último año y resultó muy satisfactorio. Vivía con doce portugueses en una "república", una especie de residencia. Me cambió la concepción del país, los jóvenes son menos abiertos y la universidad es más ceremoniosa.

- Terminó la carrera en cinco años, ¿se encerraba en la biblioteca todo el curso?

- Para nada. Mis amigas me odiaban (risas). Viajaba, cuidé niños y fui azafata. "Desaparecía" un mes antes de los exámenes.