- Las medidas de internamiento en un centro son muy habituales, pero ¿cómo influyen después en la reinserción social del menor?

- Esos períodos son positivos porque los centros están bien dotados, tienen educadores y cuando no es un centro cerrado incluso durante el día sale a realizar la actividad escolar o laboral. Si unimos que el tiempo de internamiento no es muy largo y que no hay una absoluta desconexión con el entorno, no supone ningún problema para la integración posterior.

- ¿La convivencia en un mismo centro de chicos violentos favorece un incremento de su conflictividad particular?

- No. Los educadores que están en los centros imponen normas, pautas de conducta y les sensibilizan de que tienen que cambiar para adaptarse a la sociedad. Su labor en ese sentido es muy buena, porque ademas es personalizada, conocen perfectamente a los chicos y los resultados suelen ser positivos.

- ¿Ha aumentado la concienciación social por la problemática de los menores?

- Creo que sí, porque son los mayores del futuro. Un chico implicado en un hecho delictivo que no recuperemos siendo menor es muy difícil que lo hagamos cuando sea mayor. Son los chicos del futuro y hay que intentar reintegrarlos.

- ¿Qué ciudades son más conflictivas en estos temas?

- Vigo tiene más casos de delincuencia porque tienen más población, pero los de Pontevedra no son menores muy violentos.