La de ayer volvió a ser una jornada caótica por la cantidad de incendios forestales que se produjeron a lo largo del día en distintos puntos del municipio o en otros colindantes pero muy cercanos al de Vigo. Coruxo, A Madroa, Vilar de Infesta y Saxamonde, fueron las zonas más afectadas por las llamas.

Los bomberos, ayudados por vecinos de las zonas afectadas, se vieron desbordados en muchas ocasiones a lo largo del día, ya que no disponían de suficientes efectivos ni de material para poder controlar todos los focos que se iban produciendo.

La jornada se inició con un incendio de entidad menor en una zona arbolada próxima al centro de salud de Teis, que provocó que los bomberos hubiesen de estar en el lugar desde primera hora de la mañana, sobre todo para controlar que el fuego no se acercase a las viviendas. A mediodía, el incendio se consideró extinguido y las dotaciones abandonaron la zona, ya que eran requeridas en otros lugares del término municipal.

El incendio de mayores proporciones, dentro del ayuntamiento vigués, se inició a media mañana en los montes de Coruxo, concretamente en la zona de As Roteas, donde ya hubo otro fuego el pasado martes a mediodía. Las llamas alcanzaron en poco tiempo grandes proporciones, por lo que los bomberos desplazados al lugar hubieron de pedir apoyo de las unidades aéreas de la Xunta a fin de que actuasen en aquellos lugares que eran inaccesibles desde tierra.

Dos helicópteros, uno de gran capacidad, según la nota oficial de la Consellería de Medio Rural, trabajaron en apoyo del personal de tierra. Bomberos, vecinos y voluntarios de Protección Civil se afanaron hasta primera hora de la tarde para que las llamas no se propagasen ni llegasen a los lugares en que había viviendas. No se produjo desalojo alguno, aunque en un caso el fuego se paró a pocos metros de una casa.

Casi al mismo tiempo en que quedaba sofocado el incendio en As Roteas comenzó otro en A Madroa, un monte especialmente castigado desde hace más de cuatro días. Sin embargo en esta ocasión el foco -los bomberos ya habían estado por la mañana en la zona ya quemada- no coincidió con el de días anteriores y, como consecuencia del cambio del viento -de norte a suroeste-, el fuego se desplazó hasta la zona de Chapela. Allí fue atajado, poco antes de que llegase al campo de fútbol del equipo local, y a escasos metros de algunas de las viviendas, que tampoco tuvieron necesidad de ser desalojadas.

Mientras estaba en auge en incendio en A Madroa comenzó otro más en Coruxo, esta vez cerca de la zona de Fragoselo, que también adquirió dimensiones importantes.

En ese momento, los responsables del gobierno local decidieron que no podían prestar ningún servicio más. Sólo quedaba un vehículo de retén en la ciudad por su se producía alguna emergencia en el casco urbano.

Una hora después, el gobierno municipal decidió hacer un llamamiento a los bomberos que se encontraban de día libre para que acudiesen a los cuarteles a reforzar a sus compañeros. Al mismo tiempo, se hablaba con las empresas concesionarias de Limpieza, FCC, y de Parques y Jardines, Cespa, para que pusiesen a disposición del Concello los camiones cisterna que emplean para el baldeo o el riego. A media tarde tres de estos camiones de la empresa de Limpieza -los que estaban disponibles con conductor de servicio a esa hora- salieron con destino a los focos de incendio aún activos: A Madroa y Coruxo, en Vigo, y Vilar de Infesta, en Redondel, en terrenos que lindan con el aeropuerto de Peinador.

A este último incendio, que comenzó ya a mediodía, se desplazaron bomberos de Vigo en cuanto estuvieron sofocados los habidos en los montes vigueses.

No obstante, un retén permaneció en las inmediaciones de Coruxo para comprobar que no se reavivaba el fuego allí apagado.

Mientras, todos los agentes de la Policía Local que estaban de servicio en las patrullas rurales y en motocicletas fueron relevados de sus obligaciones en la ciudad y se dedicaron a vigilar los montes del municipio. Un dispositivo de Protección Civil se encargó de llevar agua y bebidas isotónicas a los lugares en que se encontraban los bomberos.

"El personal está al límite porque no descansa ni un momento, nunca se ha vivido una cosa así", dijo el concejal de Seguridad.