El cinco por ciento de las mujeres gallegas sufre algún tipo de trastorno alimentario, cifra que ha aumentado tres puntos en los últimos ocho años. Entre los afectados, el 95% son pacientes femeninas y el resto masculinos. Además, por cada caso de anorexia se contabilizan 5 de bulimia.

Desde la Asociación de Bulimia y Anorexia de Pontevedra (ABAP), se advierte que "las cifras son alarmantes y el problema crece en verano. Por si fuera poco, la tendencia apunta un mayor aumento".

Esta entidad, creada en Vigo hace ocho años, cuenta con 7 especialistas para atender estas patologías en todo el área sur de Pontevedra. La conforman 240 socios y actualmente presta su ayuda a 40 personas. "La mayor parte de ellas pasa de los 20 o 25 años. Tenemos pocas adolestentes. Suelen venir chicas que comenzaron muy jóvenes y que llevan muchos años sufriendo", afirmó Marian García, psicóloga de la ABAP.

"A las chicas con un descenso de peso muy grande las ingresan quince días o un mes en el Hospital Xeral o el Meixoeiro para que ganen kilos. A las que no lo hacen las trasladan a Santiago", añadió la experta.

El único departamento especializado en trastornos de la conducta alimentaria se encuentra en el Psiquiátrico de Conxo (Santiago), y dispone de cinco camas para atender a todo el ámbito gallego. En este hospital "las anoréxicas o bulímicas conviven con pacientes de otras patologías, además de que se separan de sus propias familias", apuntó Marian García.

Hace unos meses que la Consellería de Servizos Sociais cedió a la asociación un local de 328 m2 en Vigo para abrir un centro diurno, vieja demanda de sus miembros. "Esto supondría cubrir el tratamiento de toda la zona de sur de Galicia porque no hay ni en Pontevedra ni Ourense una unidad de estas características. Pero tenemos un problema de financiación para poner en marcha el centro", anunció la trabajadora social.

La ABAP necesita 90.000 euros para acondicionar las instalaciones, "que se encuentran en un estado deplorable". Por el momento, ha conseguido que la Diputación Provincial y el Concello de Vigo comprometiesen su ayuda, pero sigue pendiente de que les concedan una subvención aún por determinar.

"En esta unidad de día desarrollaríamos el tratamiento posterior al ingreso de las chicas, que es lo que, realmente, lleva mucho tiempo y trabajo", aseveró la experta. Marian insiste en que las instalaciones de Santiago "están saturadísimas. Para la gente del sur de Galicia es más fácil desplazarse hasta Vigo que hasta Santiago porque les lleva menos tiempo. El seguimiento sería mejor".