El brusco descenso de las temperaturas, propiciado por una niebla que envolvió la ciudad durante toda la jornada, evitó que tuviesen que intervenir los equipos de urgencias que los organizadores desplegaron por todo el recorrido de la procesión al esperarse el paso de una ola de calor procedente de África. Sólo hubo un leve incidente.

La Cruz Roja tuvo que atender a una señora de avanzada edad que sufrió un breve mareo cuando seguía la marcha de la procesión por la zona del Berbés. La ambulancia que la atendía tuvo que hacer uso, por momentos, de la sirena para abrirse paso entre el gentío.

Antes de llegar a Cánovas del Castillo, el vehículos de urgencias paró la marcha para que se bajase la señora, que exigía a los asistentes que la dejasen continuar la procesión al considerar que había superado el leve contratiempo y se sentía con las fuerzas suficientes para cumplir su compromiso con el Cristo de la Victoria.