Nueve días después de que el Gobierno central aprobase el Real Decreto Ley por el que se prohíbe hacer fuego en el monte, el Parque Forestal de Beade aparecía ayer prácticamente desierto. En cambio, no había ninguna señal que recordase la nueva medida: ni carteles ni extintores ni policía municipal. Y tan sólo se acercó un camión de bomberos forestales de la Xunta que ni siquiera tenía orden de vigilar el enclave, sino que estaba allí para controlar desde una zona alta los bosques de la comarca.

La familia Martínez-Caride y unos amigos acudieron ayer a ese parque, como llevan haciéndolo diez años, para comer. Traían todo preparado de casa, y tan sólo necesitaban hacer brasas para asar unas salchichas. "No sabemos nada de esa ley. Vamos a hacer la barbacoa igual. Si no quieren que la hagamos que pongan un cartel y ya ni me molesto en venir hasta aquí", comentaba sorprendido Pablo Martínez.

El grupo se mostraba contrario a una medida tan "drástica"."La cuestión no es prohibir, sino buscar soluciones. Que vigilen el monte durante todo el año, que no dejen rastrojos. Hay que educar a la gente y no prohibir", razonaba.

Pocos minutos después de encender fuego, el bombero forestal explicó a la familia la nueva norma: "Me lo ha dicho pero no pienso hacerle caso. Que vengan sus superiores y me lo digan", manifestaba.

Una hora después del aviso llegó al lugar un guardia de la Consellería de Medio Ambiente que tomó los datos a Pablo ante su negativa a apagar las brasas. El agente llamó a la Policía Local para que procediese a denunciar los hechos: "Desacato e incumplimiento de la ley".

A Pablo no le preocupan las denuncias. "Si hace falta llego hasta Bruselas. No puede ser que, después de lo de Guadalajara, prohíban algo que se lleva haciendo toda la vida y que en Vigo nunca ha causado problemas. Lo único que consiguen es que un sitio como éste, en el que se reúne la gente el fin de semana, parezca un desierto", sentenciaba indignado.