Las ambulancias no tienen derecho a exceder los límites de velocidad, ni cuando trasladan a un enfermo con urgencia. Así lo ha decidido la Dirección General de Tráfico, que ha ratificado una multa de 140 euros contra un conductor por circular a 110 kilómetros por hora por la A-55 en dirección a Porriño, en un tramo señalizado con un máximo de 80 kilómetros por hora.

Así lo ha denunciado el delegado sindical de CIG en el sector Óscar Graña, que afirma que ésta "no es, ni mucho menos, la primera sanción que reciben los conductores de ambulancia por superar la velocidad máxima para acudir a un servicio o trasladar a un herido".

La DGT se acoge al texto de la nueva Ley de Seguridad Vial, en su artículo 68, que permite a los vehículos de emergencias circular por encima de los límites de velocidad, aunque "bajo su exclusiva responsabilidad".

Esta redacción es, para Óscar Graña, la base del problema: "Es lógico que se nos pidan responsabilidades en caso de accidente, pero no en el caso de que un radar señale que rebasamos los límites". Tanto CIG como Comisiones Obreras han recibido decenas de quejas en los últimos meses de conductores de ambulancias que han sido multados en pleno servicio.

"Entendemos que el radar no es humano y que expide sus sanciones de forma automática, pero luego no deberían tramitarse, atendiendo a si nuestros vehículos van a cubrir una emergencia", demanda Graña.

La última sanción, contra un conductor que iba desde el hospital del Meixoeiro hacia Porriño a atender un accidente, fue confirmada por Tráfico, pese a que se presentó un recurso de alzada ante la Dirección General en Madrid.

Por ello, CIG y CCOO estudian solicitar una reunión con el Delegado del Gobierno en Galicia, para pedirle "o bien una nueva redacción de la ley, o bien que se interprete correctamente y se anulen las multas", explica Óscar Graña.

En caso de ver desoídas sus demandas, los sindicatos llamarían a los conductores a hacer una "huelga de celo", cumpliendo extrictamente los límites de velocidad. "No queremos perjudicar a los enfermos y accidentados, pero la situación es grave para nosotros, en especial cuando se aplique el carné por puntos y haya conductores que puedan quedarse sin empleo por intentar hacer bien su trabajo", asegura el portavoz sindical. "Habrá que cumplir la norma, aunque llevemos a un hombre con un infarto", concluye Óscar Graña.