"El Camino es la columna vertebral de Pontevedra: la traspasa de sur a norte como la vereda de la que va naciendo un casco urbano lleno de posibilidades culturales y de ocio". Así describe la concejala de Promoción Económica y Turismo Yoya Blanco el que es, a su juicio, uno de los principales atractivos de la ciudad. Durante su intervención en la Feria Internacional de Turismo Fitur ha recordado que es precisamente el Camino el que hace posible el viejo eslogan de la capital 'Da de beber a quen pasa', "la frase que mejor resume el espíritu acogedor de un lugar que todavía tiene muchas cosas que decir al mundo 850 años después de su refundación".

Así es, entrar en Pontevedra desde el sur resulta especialmente interesante a través de los últimos kilómetros de la senda del río dos Gafos o Tomeza, un sendero que sigue los pequeños y juguetones meandros que marcan el acercamiento a la ciudad, centro del Camino Portugués a Santiago, su capital histórica.

Un paraíso que destaca además por por sus propuestas de turismo urbano y deportivo así como por los eventos de diversa naturaleza que tienen lugar en sus calles a lo largo del año. Todo ello y por supuesto, sin renunciar a la importancia de la ciudad para los amantes de los mejores arenales gallegos y es que, añade la socialista: "somos la ciudad mejor situada para disfrutar de las principales playas de las Rías Baixas: a un paso de Poio, Sanxenxo y O Grove, y también de Marín, Bueu o Cangas€ Todo un lujo".

Atractivos que hay que contar cada vez más mejor y motivo por el cual se redoblarán los esfuerzos a nivel promocional e informativo para continuar mejorando y personalizando el impacto del turismo en Pontevedra. Un contexto, ha anunciado Blanco Rial aprovechando su presencia en Fitur, en el que la ciudad pondrá especial hincapié en todas aquellas medidas destinadas a continuar atrayendo la atención de los peregrinos y peregrinas que se dirigen a Santiago y es que, de ello no le cabe duda a Blanco: cuando la conozcan, solo querrán volver.

Peatonal y sostenible. Llegarán a un lugar que marca el ritmo de los tiempos por su vocación peatonal y sostenible; que sabe conservar su patrimonio y cuenta con una preciosa almendra histórica de piedra llena de vida por la que pueden perderse a disfrutar de su gastronomía y su comercio; que atesora entre sus calles a uno de los mejores museos de la historia de Galicia.

Ciudad fluvial. Una ciudad fluvial rodeada de preciosas sendas, caminos misteriosos en los perderse durante días. También su centro y sus parques resultan enormemente atractivos para los caminantes: la Xunqueira de Alba o la Illa do Vao, un museo de esculturas al aire libre del que parten las sendas más frondosas y espectaculares de la ciudad, son solo algunos ejemplos de ello.

Santa María, San Bartolomé o la Peregrina. Podrán disfrutar también de Santa María, San Bartolomé o la Peregrina, con su planta única en forma de vieira, construida durante el siglo XVIII pensando en los peregrinos, localizar los blasones que asoman en los viejos palacios o contemplar las ruinas de Santo Domingo, testimonio de la protesta de los intelectuales cuando las autoridades destruyeron todo lo que les molestaba, sin preocuparse de su valor artístico.

Café Moderno. Y, cómo olvidarlos, los interiores del mítico Café Moderno, espacio que acogía las animadas tertulias en tiempos de la Segunda República, escenarios de libertad y debate, o los atractivos del Mercado, un gastroespacio de tendencias que se mezclan con la actividad tradicional entre la que mariscos y pescados tienen un especial protagonismo. En resumen, una agradable estación de paso que se ofrece para segundas y terceras visitas como un espacio cultural lleno de vitalidad y armonía, sin malos humos, de especial significado para los caminantes y con enormes posibilidades en todos los campos del turismo.