Redes sociales
Alfonso Rueda y los conselleiros de la Xunta refuerzan su estrategia política en Instagram, TikTok y Facebook
Vídeos, micrófonos, aros de luz y guiones: el Gobierno gallego profesionaliza su presencia en las redes sociales y adapta cada consellería a su propio lenguaje/// Rueda y sus conselleiros apuestan por una comunicación más directa, visual y emocional para acercar la gestión al ciudadano

Ángeles Vázquez correteando con sus perros, Xunco y Odín, por su finca para anunciar el primer gran centro de protección animal de Galicia. Diego Calvo, en bañador, lanzándose por un tobogán del parque acuático de Monterrei para informar de su ampliación. Fabiola García colocándole a uno de sus peques las gafas de sol antes de contemplar el eclipse. José López Campos, con las manos en la masa, elaborando un postre con niños en un campamento de verano. Román Rodríguez enseñando el almacén desde el que la Consellería de Educación distribuye desde un paquete de folios hasta una mesa. Marta Villaverde relatando desde alta mar un operativo contra el furtivismo. Y, cómo no, Alfonso Rueda: en bicicleta por la nueva senda peatonal hacia Santiago, bailando al son de la gaita de Carlos Núñez o respondiendo a un cuestionario sobre la retranca gallega.
El Gobierno gallego ha convertido las redes sociales en una prolongación directa de su acción política. De Facebook a Tiktok, pasando por Twitter e Instagram. Vídeos, mensajes directos, escenas cotidianas y una comunicación marcadamente emocional forman ya parte de la manera en que la Xunta explica su gestión. El voto ya no se disputa únicamente en un mitin, una intervención parlamentaria o un titular de prensa; se juega en piezas de treinta segundos donde el político mira fijamente a la cámara e interpela directamente al ciudadano.
La agenda institucional de Rueda y sus conselleiros ya no solo reserva espacio para reuniones y ruedas de prensa; también exige tiempo para grabar. Muchas de estas piezas no se despachan con un par de planos improvisados: hay localización, edición, encuadres estudiados y discursos medidos para parecer naturales. Román Rodríguez termina una comparecencia y, sentado de forma desenfadada sobre una mesa, resume las novedades del curso para Instagram. María Martínez Allegue charla desde el coche oficial camino de un acto. El propio Rueda se planta en un aeropuerto para adelantar la agenda de su gira internacional.
Una rutina planificada
La presencia del Ejecutivo autonómico en las plataformas ha dejado de ser una anécdota para convertirse en una rutina planificada que exige más recursos. Allá donde va, el presidente suele viajar acompañado por su equipo de redes: un periodista y un cámara dedicados en exclusiva a alimentar sus perfiles, independientes del equipo que gestiona la comunicación oficial.
En las consellerías, la improvisación también cotiza a la baja. Se han equipado con móviles de alta resolución, micrófonos inalámbricos y aros de luz y también a periodistas que son nativos digitales. Si hace un año un vídeo podía limitarse a una sucesión de imágenes con música de fondo, hoy hay guiones, audios cuidados y formatos pensados expresamente para la narrativa de red social, experimentando incluso con inteligencia artificial.
Con este despliegue, Rueda y sus conselleiros se comportan como reporteros de su propia actividad. Ya no solo protagonizan la noticia: la cuentan, eligen el escenario, marcan el tono y se dirigen al ciudadano sin intermediarios. En términos televisivos, ejercen de presentadores sobre el terreno; en términos digitales, de creadores de contenido.
La marca personal
Esta estrategia desplaza el foco desde los partidos hacia la marca personal. La familia, las aficiones y la vida cotidiana entran en juego para transmitir proximidad y normalidad. El perfil de Rueda es el máximo exponente de este modelo. Sus 38.200 seguidores en Instagram lo ven en moto con su esposa, bailando en conciertos del Xacobeo o corriendo con amigos. Son imágenes que apenas hablan de gestión, pero construyen un personaje digital que busca acortar distancias con el electorado.
Ha sido Rueda el que marcó el camino a seguir. Cuando relevó a Alberto Núñez Feijóo al frente de la Xunta, él y sus asesores lanzaron una campaña para elevar el conocimiento del presidente y apostaron por un enfoque más personal. Presentar al hombre, antes que al político. Les dio resultado, y desde entonces han seguido por esta senda, por la que ya transita la gran mayoría de sus conselleiros.
Por debajo del presidente, cada conselleiro adapta la fórmula a su personalidad y a los recursos de su cartera, con la única excepción de Miguel Corgos (Facenda), el único sin perfil en Instagram.
En el volumen de actividad, Rueda encabeza la lista con 2.339 publicaciones, seguido de Diego Calvo (1.602), Fabiola García (1.543) y Ángeles Vázquez (1.488). En el extremo opuesto se sitúa el titular de Sanidade, Antonio Gómez Caamaño, con 594.
Estilos diferentes
Pero no todos juegan con las mismas cartas. Carteras como Cultura, Política Social, Medio Rural, Mar o Educación ‘regalan’ estampas, personajes y emociones de forma natural. Diego Calvo (10.500 seguidores) tira de desparpajo para captar atención antes de colocar el mensaje; Fabiola García (8.788 seguidores) explota la vertiente familiar; Román Rodríguez (5.582) saca provecho a su campechanía y en su cuenta convive el político con el profesor universitario y el vecino de Lalín; mientras que José López Campos (5.430) o María José Gómez (4.604) saben explotar escenarios muy "agradecidos" como conciertos, ferias y productores locales. Marta Villaverde, la conselleira más novata, empieza a cogerle el gusto y ya la hemos visto en plena navegación contando la lucha de su gabinete contra el furtivismo.
Departamentos como Industria, Emprego, Infraestructuras o Sanidade exigen un esfuerzo mayor para encajar en el lenguaje visual de Instagram. Martínez Allegue (3.234 seguidores) opta por convertir su perfil en un escaparate de obras y carreteras; María Jesús Lorenzana (2.970) mantiene un perfil más técnico ligado a inversiones; José González (3.935) nutre su cuenta de encuentros directos con trabajadores, comerciantes y colectivos de gallegos en el exterior: y Antonio Gómez Caamaño (1.793) tira de profesionales e investigación hospitalaria para mantener un tono necesariamente más contenido.
La Xunta gobierna desde los despachos, pero su relato político se fabrica ya fuera de ellos: frente a la cámara de un smartphone, con un guion medido y con el propio político ejerciendo de narrador de su propia gestión.
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