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Detectives contra los talleres mecánicos ilegales en Galicia: las largas esperas abren mercado al negocio clandestino

Los talleres no autorizados proliferan en medio de la creciente demanda de reparación de un parque móvil más numeroso y antiguo

La falta de chapistas y mecánicos limita la capacidad del sector para absorber más trabajo, alimentando esperas de semanas y meses

Mantenimiento de un vehículo

Mantenimiento de un vehículo / Cedida

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Mónica Nieto

Santiago

Hace años que los talleres de reparación de vehículos que operan dentro de la ley en Galicia emprendieron una cruzada contra los negocios clandestinos que se dedican a arreglar coches en bajos camuflados sin licencia de actividad ni declaración de alta ante la Agencia Tributaria. Llevan denunciados cientos de casos de talleres mecánicos pirata para tratar de poner freno a una práctica extendida por toda la comunidad que les perjudica seriamente por la «competencia desleal» que supone. Su gran gancho es que prestan un servicio más barato y eso, el precio, se convierte en un arma poderosa para captar clientes, aun a pesar de los riesgos que conlleva en cuestiones como la seguridad y las garantías.

Lejos de ir a menos, estos negocios sin registrar siguen proliferando en la comunidad, en un escenario en el que cada vez hay más vehículos en circulación, muchos de ellos unidades con años de antigüedad que piden reparaciones, y los talleres que hay no llegan para absorber la demanda. El gremio no da abasto y los talleres ilegales aprovechan esta coyuntura.

Una práctica extendida y denunciada

Con este telón de fondo, en la provincia de A Coruña el sector está decidido a ir un paso más allá en la batalla contra el enemigo. La Asociación de Talleres de Reparación de Vehículos de A Coruña (Atreve) perfila con su equipo jurídico una estrategia que pasa por contratar detectives que hagan un seguimiento de negocios sospechosos de trabajar al margen de la ley para recabar pruebas que den solidez a las denuncias y ayuden a conseguir la clausura de estos locales.

«Cada vez hay más», señala Alberto Casteleiro, gerente de Atreve. Tienen constancia de casos en todas las localidades de la provincia y cada mes pueden descrubrir «dos o tres». Desde esta asociación explican que a los mandos de estos negocios hay personas jubiladas, cobrando el paro u otro tipo de prestaciones mientras trabajan en la clandestinidad. “Deberían quitarles la pensión de por vida”, dice Alberto Casteleiro.

"Ganan dinero que no declaran"

Aunque estos talleres pirata absorben «una parte pequeña de la demanda» de un sector integrado por unos 3.500 negocios que dan empleo directo a 15.000 personas, alimentan la economía sumergida y suponen una competencia en desigualdad de condiciones. «Es una ilegalidad manifiesta, ganan dinero que no declaran». Con su modus operandi ofrecen servicios incluso a la mitad de precio: “Te cambian el aceite por 90 euros mientras otro taller te cobra 140 euros”.

El sector no dispone de datos sobre el número de talleres pirata que operan en Galicia, pero en las cuatro provincias constatan que no van a menos. “Por desgracia, seguimos en la misma situación”, lamentan desde la Asociación Autónoma de Talleres de Reparaciones de Vehículos de Pontevedra (ATRA). Y desde la patronal del sector en Ourense (Atave), su presidente, Ricardo Borrajo, situó la competencia de los talleres ilegales como uno de los grandes desafíos en la última asamblea general: “Operan sin cumplir la normativa y suponen importantes pérdidas para los talleres asociados, que cumplen con sus obligaciones fiscales con Hacienda”. Los establecimientos de mecánica facturan al año unos 1.000 millones de euros.

Más coches, más antiguos y más esperas

El hecho de que haya tanta demanda que los usuarios llegan a tener que esperar semanas e inclusos meses por una cita con el mecánico juega a favor de los negocios ilegales. «Para mecánica hay esperas de uno o dos meses, y para chapa y pintura incluso de cinco o seis meses», comenta Alberto Casteleiro.

El parque móvil es cada vez más grande (por Galicia circulan más de 1,6 millones de turismos y 142.000 furgonetas) y más antiguo: la edad media de los coches roza los 16 años, según los datos de la Dirección General de Tráfico (DGT). Esta realidad, junto al precio de los coches nuevos, contribuye a que la demanda de reparaciones aumente y los talleres estén desbordados.

Faltan mecánicos y chapistas: el reto de la mano de obra y el relevo

Pero también hay otro factor que que impide a los talleres absorber más carga de trabajo y que se ha convertido en la gran preocupación del sector: la escasez de mano de obra. Faltan sobre todo chapistas, y también mecánicos. Los negocios se encuentran con serios problemas para encontrar personal, tanto con experiencia como sin ella. Las nuevas generaciones que salen de los ciclos formativos no bastan para cubrir las necesidades del sector. "Se incorporan jóvenes, pero no gustaría que hubiera más", señalan desde ATRA.

Otra de las consecuencias de esta situación es la falta de relevo generacional para los talleres: "De cada diez que cierran, hay dos o tres que no encuentran relevo", señala el gerente de Atreve. Observa que los muchos jóvenes eligen trabajar como asalariados antes que coger las riendas de un negocio aunque puedan ingresar el doble de dinero: "Podrían sacar 3.000 o 3.500 euros limpios trabajando de ocho de la mañana a cinco de la tarde, pero prefieren un sueldo de 1.600 euros", dice.

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Fuente: El Correo Gallego

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