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Evaluación del profesorado

Los docentes universitarios gallegos, en la retaguardia del rendimiento investigador acreditado en España

Galicia, rezagada en plantilla con sexenios reconocidos y en sexenios óptimos, que miden si el personal doctor logró todos los tramos posibles desde la tesis

Inicio del curso en Económicas, en Vigo, en una imagen de archivo.

Inicio del curso en Económicas, en Vigo, en una imagen de archivo. / Alba Villar

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Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

La universidad gallega está afrontando el relevo generacional de un profesorado que se sitúa entre los más envejecidos de España, con uno de cada cinco efectivos enfilado hacia la jubilación. Además, la plantilla de los campus gallegos presenta una de las menores proporciones de funcionarios que le sacan rendimiento, tanto en términos retributivos como en prestigio, a la vertiente investigadora de su profesión, un componente que aparece en su propia denominación como PDI (personal docente e investigador).

Una estadística publicada por el Ministerio de Universidades, relativa al curso 2024-2025, sitúa a Galicia quinta por la cola en porcentaje de miembros del cuerpo docente universitario de carrera doctor de sus universidades que cuentan con sexenios óptimos: el 49,3%.

Se trata de un indicador que refleja la continuidad de la actividad investigadora reconocida a través de la Comisión Nacional Evaluadora de la Actividad Investigadora de la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación). La cifra gallega, que retrocede un punto en un año, se ubica 4,5 puntos porcentuales por debajo del dato estatal.

Tramos de seis años evaluados

Para entender los sexenios óptimos, hay que partir de los sexenios, cuya evaluación se solicita de forma voluntaria. Un sexenio de investigación supone que al profesor en cuestión le ha sido reconocido un tramo de seis años por su actividad en ese ámbito, un reconocimiento que conlleva, como apuntan desde la Fundación CYD, un «incremento retributivo», y que, además, cuenta como mérito de cara a posibles promociones.

Para conseguir el visto bueno a un sexenio, los solicitantes tienen que proponer, para su evaluación por la ANECA, una selección de cinco aportaciones principales correspondientes a seis años de actividad investigadora, años que no tienen por qué ser consecutivos.

A ese material se le exige que contribuya «al progreso del conocimiento» y presente «impacto científico o social, entendido este último como los beneficios que aporta el conocimiento científico más allá del ámbito académico», explica la Aneca en su web. Es decir, son criterios que apelan a la calidad y al impacto del trabajo realizado.

Mientras que un sexenio corresponde a cada tramo evaluado positivamente, los sexenios óptimos constituyen un indicador estadístico que refleja el porcentaje del profesorado que ha conseguido todos los sexenios de investigación que podía obtener desde la lectura de su tesis. Tener sexenios óptimos es indicativo de una trayectoria investigadora sostenida y reconocida, teniendo en cuenta que someter ese recorrido a evaluación no es obligatorio.

Evolución positiva

En lo relativo a los sexenios hay indicadores que reflejan el avance de Galicia en la investigación evaluada positivamente por la ANECA. La comunidad es séptima en el número medio de sexenios por profesor y ha mejorado a lo largo de los diez cursos analizados, desde los 2,1 de 2015-2016 hasta los 2,9 actuales, igual que la media estatal.

Esa misma progresión se manifiesta en el porcentaje de personal con al menos un sexenio reconocido, que se sitúa ahora en el 88,86%, casi 13 puntos porcentuales más en el mismo período, si bien en este caso Galicia ocupa la séptima posición por la cola en el ranking autonómico.

Lo que ha ido oscilando, sin embargo, con un pico en el curso 2019-2020, ha sido la proporción de funcionarios con seis sexenios, el máximo de sexenios consolidados que permite la ley: representan un 4,56%, frente al 5,3% estatal y a más del 11,5% en el País Vasco.

La evolución positiva sostenida en el tiempo de indicadores como el porcentaje de personal con algún sexenio reconocido, con sexenios óptimos o la media de sexenios por profesor con sexenios reconocidos la analiza la Fundación CYD, en su Informe 2025 para España, referido a un curso anterior.

Al respecto, apunta que los incrementos reflejan tanto el «relevo generacional», «con la salida progresiva de profesores menos activos en investigación», como «el endurecimiento de los criterios de acreditación y promoción, centrados en la publicación científica, como principal mérito valorado en los sexenios».

Diferencias por sexos

Al igual que ocurre en España en general, en Galicia los hombres presentan mejores indicadores de sexenios que las mujeres. Estudios estatales han apuntado a la incidencia que los cuidados pueden tener durante los años centrales de la carrera académica.

El mismo informe sobre la brecha salarial de género en las universidades españolas de 2023 explica que los sexenios constituyen «uno de los complementos más importantes», pues no solo repercuten en el salario, sino que son fundamentales «para la estabilidad y promoción del PDI, además de reflejar la trayectoria profesional en el ámbito de la investigación». Además, añade, el número de sexenios «es una medida de prestigio académico».

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