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Salud

Los hogares gallegos gastan 470 euros más al año en sanidad que antes de la pandemia

El desembolso medio alcanza los 1.571 euros en 2025, un 43% más que en 2019

La subida contrasta con el descenso del gasto total familiar en el último año y tiene detrás el fuerte avance del dentista, otros servicios sanitarios y la farmacia

Una dentista y una auxiliar, en consulta con una paciente.

Una dentista y una auxiliar, en consulta con una paciente. / Fran Martínez

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Elena Ocampo

Elena Ocampo

Vigo

Tener buena salud o sentirse (más) sano pesa cada vez más en el bolsillo de las familias gallegas. Los hogares de la comunidad destinaron en 2025 una media de 1.571 euros a gastos sanitarios, unos 470 euros más que antes de la pandemia, según la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) del INE. En 2019, el desembolso era de 1.100 euros. En seis años, por tanto, la factura ha crecido alrededor de un 42,7% en términos nominales.

El avance resulta especialmente significativo porque no responde únicamente a que las familias gasten más en conjunto. El gasto total medio de un hogar gallego se situó en 33.111 euros en 2025, un 1,7% menos que el año anterior. Sin embargo, el gasto sanitario siguió el camino contrario: pasó de 1.550 euros en 2024 a unos 1.571 en 2025, casi 22 euros más. La salud gana así peso dentro de un presupuesto familiar que, en conjunto, se redujo.

La perspectiva desde 2019 muestra todavía mejor el cambio. Antes del Covid, los hogares gallegos gastaban 26.846 euros al año y dedicaban a sanidad el 4,1% de su presupuesto. En 2025, el gasto total se sitúa algo por encima de los 33.100 euros, mientras que el desembolso sanitario ronda ya el 4,7%. Dicho de otro modo: el gasto total del hogar ha aumentado alrededor de un 23% desde 2019, pero el destinado a salud lo ha hecho cerca de un 43%.

¿Qué significa exactamente cada partida?

El INE engloba en gastos sanitarios varias partidas. En la de «productos farmacéuticos» incluye expresamente copagos farmacéuticos, medicamentos y preparados medicinales, además de vacunas, vitaminas y otros productos farmacéuticos. Es decir: sí, aquí entra el dinero que el ciudadano paga de su bolsillo por medicamentos, incluida su aportación farmacéutica.

La partida de dentista es especialmente amplia. El INE incluye revisiones, limpiezas, extracciones, empastes, periodoncia, endodoncias, coronas y puentes, y también implantes, ortodoncia y dentaduras postizas, entre otros servicios. Y «servicios paramédicos y auxiliares» comprende, entre otras cosas, fisioterapia, psicología, logopedia, análisis y pruebas y transporte de enfermos. Los «otros aparatos y materiales terapéuticos» incluyen gafas graduadas, lentes de contacto, audífonos, prótesis ortopédicas, sillas de ruedas, muletas, andadores y otros dispositivos.

¿Dónde se ha producido el salto? El desglose detallado de la encuesta permite observar qué había detrás del incremento acumulado hasta 2025. El gasto en servicios dentales pasó de 412 a casi 683 euros por hogar, unos 270 euros más. Los servicios paramédicos y auxiliares crecieron de 96 a 201 euros, otros 105 euros.

Y los productos farmacéuticos avanzaron de 225 a 396 euros pero este último con dato de 2024, cerca de 171 euros adicionales.

El dato más revelador está en los servicios. Sumados los servicios médicos, dentales, paramédicos y auxiliares, el desembolso pasó de 584,71 euros por hogar en 2019 a 972,22 en 2024. Son 387,51 euros más, un incremento del 66,3%. Esa diferencia equivale a alrededor del 86% de todo el aumento neto del gasto sanitario registrado hasta ese ejercicio.

La evolución de los productos fue bastante más moderada en conjunto. Medicamentos y otros productos sanitarios pasaron de unos 516 a 577 euros por hogar, apenas 61 euros más. La explicación es que el fuerte incremento de la farmacia quedó parcialmente compensado por el descenso del gasto en aparatos y material terapéutico.

No significa gasto estrictamente privado

Las cifras no deben confundirse, sin embargo, con gasto estrictamente privado. La EPF mide lo que desembolsan directamente los hogares y clasifica ese consumo por bienes y servicios, pero no permite identificar de forma sistemática si el proveedor es público o privado. Hay otra cautela importante. Ese incremento de alrededor del 43% desde 2019 está calculado en euros corrientes. Es decir, se trata de un crecimiento nominal que incorpora la inflación acumulada durante estos años y no significa que el volumen real de servicios o productos sanitarios consumidos haya aumentado en idéntica proporción.

Con todo, la tendencia es clara. Seis años después de la situación previa a la pandemia, la sanidad absorbe una parte mayor del presupuesto de los hogares gallegos y exige alrededor de 470 euros adicionales al año respecto a 2019. Y el dato de 2025 añade un matiz especialmente significativo: incluso en un ejercicio en el que las familias gallegas recortaron su gasto total, el desembolso sanitario volvió a crecer.

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