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Sanidad

Médicos sin MIR «desatascan» más de un centenar de centros de salud: gestionaron 65.800 recetas en cuatro meses

Veinte doctores actúan como técnicos de salud para aligerar la carga burocrática y liberar a los médicos de familia de tareas administrativas

Revisan y renuevan tratamientos de pacientes crónicos y de forma excepcional, medicación no demorable

Cola de pacientes en el mostrador de información y administración del Centro Integral de Salud ( CIS ) Olimpia Valencia, en Vigo.

Cola de pacientes en el mostrador de información y administración del Centro Integral de Salud ( CIS ) Olimpia Valencia, en Vigo. / Marta G. Brea

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Elena Ocampo

Elena Ocampo

Vigo

Veinte médicos contratados como técnicos de salud están ayudando a descargar de trámites a más de un centenar de centros de salud de Galicia mediante la revisión y renovación de tratamientos de pacientes crónicos.

La unidad creada por el Sergas a mediados de mayo acumula ya 65.802 actuaciones relacionadas con la medicación en apenas cuatro meses, según los datos facilitados por la Administración sanitaria.

La Unidad Técnico-Administrativa de Apoyo a la Atención Primaria está situada en el Hospital Psiquiátrico de Conxo, en Santiago, y comenzó a funcionar a mediados de mayo. Actualmente está formada por 20 técnicos de salud de Atención Primaria titulados en Medicina y Cirugía, pero que carencen de la especialidad. Su trabajo se extiende ya a más de cien centros de salud pertenecientes a las siete áreas sanitarias gallegas, según reconoce la Consellería de Sanidade.

La mayor parte de esa actividad corresponde a la revisión y renovación ordinaria de prescripciones de tratamientos crónicos. Entre mayo y agosto, estos profesionales gestionaron 63.538 citas de este tipo. A ellas se suman otras 2.264 renovaciones excepcionales de medicación crónica no demorable, es decir, fármacos cuya interrupción puede representar un riesgo para la salud del paciente.

La actividad se ha mantenido por encima de las 16.000 actuaciones mensuales durante buena parte del periodo analizado. En mayo se contabilizaron 15.873 revisiones o renovaciones ordinarias y 549 de medicación «imprescindible», lo que arroja un total de 16.422 actuaciones. En junio fueron prácticamente las mismas: 15.813 y 605, respectivamente, hasta alcanzar 16.418.

Julio marcó el máximo de actividad, con 16.700 revisiones

Julio marcó el máximo de actividad registrado hasta ahora. Ese mes se realizaron 16.717 revisiones y renovaciones de tratamientos crónicos y 665 actuaciones vinculadas a medicación que no podía demorarse, un total de 17.382. En agosto figuran 15.135 y 445, respectivamente, hasta las 15.580 actuaciones. En este último caso hay que tener en cuenta que aún no hay datos cerrados, lo que impide hacer comparaciones con meses completos.

El objetivo es retirar de las consultas de Medicina de Familia una parte de la carga burocrática y de aquellas tareas que pueden resolverse sin necesidad de ocupar una cita presencial con el facultativo habitual. Los centros que presentan mayores demoras para conseguir una consulta destinada a renovar una prescripción pueden derivar estas gestiones a la unidad.

Para lograrlo, el Sergas ha habilitado 12 agendas con 50 huecos cada una. El personal administrativo de los centros autorizados asigna las citas y, posteriormente, los técnicos de salud acceden a la historia clínica y farmacoterapéutica del paciente. Antes de renovar una receta revisan el tratamiento y contactan telefónicamente con el usuario.

Su capacidad, sin embargo, tiene límites. Estos profesionales no pueden modificar por iniciativa propia los tratamientos prescritos. Sí pueden detectar posibles problemas y trasladarlos al médico de familia, como duplicidades en las prescripciones o eventuales interacciones entre medicamentos. Cuando la revisión no plantea incidencias, pueden proceder a renovar los fármacos que el paciente ya tenía prescritos.

Medicación no demorable

Un segundo circuito es el de la denominada medicación crónica no demorable. Surge del acuerdo de colaboración entre el Sergas y los Colegios Oficiales de Farmacéuticos de Galicia y pretende evitar que un paciente se quede sin un tratamiento que ya tiene indicado porque la receta no aparece activa en el momento de acudir a la farmacia.

En esos casos, si el medicamento pertenece al listado de fármacos cuya discontinuación puede comportar un riesgo, el farmacéutico comunitario contacta con uno de los técnicos de la unidad. Este revisa la historia del paciente y, si comprueba que la renovación es pertinente, reactiva la prescripción para permitir su dispensación. La cobertura de este procedimiento alcanza, según Sanidade, a la totalidad de las oficinas de farmacia de Galicia.

Las cifras permiten medir el volumen de actividad absorbido por esta estructura: más de 65.800 gestiones en cuatro mensualidades, una media superior a las 16.000 al mes. No equivalen necesariamente a otros tantos pacientes distintos, ya que el registro contabiliza citas y actuaciones y un mismo usuario podría aparecer más de una vez.

La iniciativa se enmarca así en la búsqueda de fórmulas para aliviar la presión sobre una Atención Primaria marcada en determinados centros por las demoras. Además de renovar tratamientos, estos médicos realizan tareas técnico-administrativas que, de otro modo, tendrían que asumir los facultativos de Familia. El objetivo declarado es que estos últimos puedan dedicar una mayor parte de su jornada a la actividad estrictamente clínica y asistencial.

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