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Salud

La prudencia encauza el uso de antibióticos: Galicia registra el primer descenso pospandémico

Los datos de 2025 reflejan un consumo en atención primaria y farmacias un 6,3 por ciento inferior al del ejercicio precedente

Interior de una farmacia.

Interior de una farmacia. / Xoán Álvarez

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Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

El consumo de antibióticos comienza a ceder. La necesidad de favorecer un uso «más racional» de este tipo de fármacos —que a veces se emplean para tratar resfriados, catarros y gripes, que «no mejoran» con su utilización, como advierte el Gobierno central— se ha traducido este año en nuevas reglas sobre los formatos de los envases que buscan ajustarlos a la duración «real» de los tratamientos prescritos. La intención de las autoridades es promover pautas «más cortas y adecuadas» para reducir el riesgo de desarrollo de resistencias y, de paso, minimizar el impacto ambiental derivado de la eliminación de las dosis sobrantes.

La medida, cuya aplicación será progresiva, entró en vigor este año y habrá que ver si contribuye a atajar el consumo. En todo caso, llega tras un 2025 en el que estos fármacos han experimentado un descenso, el primer cambio de tendencia después del repunte progresivo registrado en Galicia tras los dos años de mayores restricciones para evitar contagios por el covid —2020 y 2021—, cuando se alcanzaron mínimos en su utilización.

La evolución positiva de 2025, que la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) relaciona, para España en general, con «una prescripción más adecuada y alineada con las recomendaciones de uso prudente de los antibióticos establecidos por la OMS y la UE», se evidencia en Galicia en los datos recopilados por el Plan Nacional de Resistencia a Antibióticos (PRAN). Los gallegos consumieron el año pasado 22,82 DHD (dosis diarias definidas por cada mil habitantes y día) en recetas, tanto públicas como de mutuas y privadas, sin contar el ámbito hospitalario.

Un descenso generalizado

Esa cifra es un 6,3 por ciento inferior a la registrada en 2024 y supone una caída de un 15,3% sobre la que le constaba a la AEMPS en 2015, cuando se alcanzó el máximo histórico de la serie analizada, con 26,94 dosis. Pero la comunidad gallega no es la única en sacarle rédito, entre otras medidas, a la insistencia de sus autoridades sanitarias, como la Consellería de Sanidade en Galicia, en recomendar un uso prudente de estos fármacos tanto a facultativos como a pacientes.

Todas las autonomías analizadas en el PRAN (que no incluye datos de La Rioja) se benefician del mismo fenómeno y, de esa forma, Galicia, que recurre más que la media estatal a la solución antimicrobiana, no consigue converger hacia el grupo que hace una utilización más moderada, sino que se mantiene en séptima posición entre las más usuarias, igual que en 2024.

También a España, en general, y pese a la mejoría, le falta todavía un trecho para situarse en los estándares que persigue la Unión Europea. Lo constata la AEMPS al indicar que, pese a los avances, «todavía queda recorrido para alcanzar el objetivo europeo de 18,20 DHD en 2030».

Ese dato incluye el consumo hospitalario. Si este se suma en Galicia al dato del sector comunitario, las dosis diarias por cada mil habitantes llegarían en 2025 a las 24,82, alrededor de un 6 por ciento menos que las 26,42 del año precedente. Además, si se toma como referencia el último año prepandémico, 2019, Galicia también estaría por debajo.

Recetas públicas

Los datos del PRAN permiten delimitar qué porcentaje del consumo corresponde a las recetas del Sergas, a las de las mutuas y a las de consultas privadas. Las prescripciones de los servicios de atención primaria constituyen el grueso del consumo comunitario, con casi tres cuartas partes del total.

Es por ello que el departamento que dirige Antonio Gómez Caamaño suele recordarles a sus profesionales que es su «responsabilidad» prescribir o no estos fármacos y, en el caso de que decidan hacerlo, dirimir cuál es «la mejor opción terapéutica, cuándo instaurarlo y cuánto mantenerlo». Entre 2024 y 2025 el mayor descenso en porcentaje se produce en las recetas de mutuas y privadas.

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