Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Demografía

La mortalidad de los hombres duplica en Galicia a la de las mujeres entre los 70 y los 74 años

El pasado año falleció más del 2% de los varones gallegos de esa edad frente al 0,94% de las mujeres

Ellas tienen una esperanza de vida de 86,8 años en Galicia, 5,6 más que ellos

Dos mujeres pasenado por Ourense

Dos mujeres pasenado por Ourense / Agostime

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Vigo

Tener la misma edad no implica enfrentarse al mismo riesgo de morir. Los datos de mortalidad de 2025 publicados este mes por el INE muestran hasta qué punto el sexo marca diferencias en Galicia. Entre los 70 y los 74 años, la proporción de hombres fallecidos durante el año fue más del doble que la de mujeres: murió el 2,11% de la población masculina de esa edad frente al 0,94% de la femenina.

La brecha no aparece de repente al cumplir los 70. Ya entre los 60 y los 64 años falleció durante 2025 el 0,95% de los hombres frente al 0,39% de las mujeres. Entre los 65 y los 69, el porcentaje se situó en el 1,35% y el 0,62%, respectivamente. Y después de los 70 continúa: entre 75 y 79 años murió el 3,15% de los varones frente al 1,57% de las mujeres y, entre 80 y 84, el 5,8% frente al 3,31%.

Son proporciones obtenidas al poner las defunciones registradas en relación con la población de cada sexo y grupo de edad. No representan la probabilidad individual de morir de una persona concreta, pero permiten comparar qué peso tuvieron las muertes dentro de poblaciones de la misma edad.

Y ayudan a explicar una realidad demográfica conocida, pero cuya magnitud resulta considerable. Una mujer gallega puede esperar vivir actualmente 5,64 años más que un hombre. Las tablas de mortalidad del IGE sitúan en 2024 —último año disponible— la esperanza de vida femenina en 86,83 años, frente a 81,19 en los hombres. En conjunto, Galicia alcanza los 84,06 años.

La diferencia gallega es incluso ligeramente superior a la española. En el conjunto del país, la esperanza de vida era en 2024 de 86,53 años para ellas y 81,38 para ellos, una distancia de 5,15 años. Y la ventaja femenina no desaparece al alcanzar la jubilación: un hombre que cumplió 65 años en España en 2024 podía esperar vivir otros 19,87 años; una mujer, 23,64.

¿Por qué ellas viven más?

No existe una única explicación. La ventaja femenina responde a una combinación de factores biológicos, sociales, laborales y de estilos de vida, y el peso de cada uno ha cambiado con el paso de las generaciones.

El propio Ministerio de Sanidad vincula históricamente la menor esperanza de vida masculina con una mayor vulnerabilidad a determinadas enfermedades cardiovasculares y una mayor exposición a comportamientos perjudiciales para la salud, entre ellos el tabaquismo. La diferencia entre hombres y mujeres llegó a alcanzar los siete años en España en 1992 y desde entonces se ha reducido.

El tabaco ofrece uno de los ejemplos más claros. Según la Encuesta de Salud de España de 2023, fumaba diariamente el 20% de los hombres frente al 13% de las mujeres. Entre quienes ahora tienen entre 65 y 74 años —una generación especialmente relevante para entender la mortalidad actual— seguía fumando a diario el 13,8% de los hombres frente al 9% de las mujeres. Además, los varones de esas generaciones comenzaron a fumar, de media, antes.

Las consecuencias de esos hábitos no se manifiestan únicamente mientras se mantienen, sino décadas después. El cáncer de pulmón es uno de los ejemplos. En 2024 la tasa ajustada de mortalidad masculina por este tumor alcanzaba en Galicia 74,4 fallecimientos por 100.000 habitantes, una de las principales causas de muerte de los hombres. La enfermedad isquémica del corazón presentaba también una tasa masculina de 71,9.

El alcohol amplía la distancia. En Galicia, el 39,9% de los hombres mayores de 15 años consume bebidas alcohólicas al menos una vez por semana, frente al 25,2% de las mujeres, según la Encuesta de Salud de 2023. En España la diferencia es aún mayor: 40,8% frente a 22%.

También existe una brecha en otros factores cardiovasculares. El exceso de peso afecta con especial intensidad a los hombres: en España tiene sobrepeso el 47,1% de los varones frente al 32,9% de las mujeres, mientras que la obesidad presenta porcentajes mucho más próximos. Las mujeres declaran además con mayor frecuencia consumir diariamente frutas y verduras.

Más muertes por cáncer y por causas externas

Las diferencias también aparecen cuando se observa de qué se mueren unos y otras. Los tumores son actualmente la primera causa de muerte entre los hombres españoles, mientras que entre las mujeres continúan predominando las enfermedades circulatorias. De los 115.578 fallecimientos por cáncer registrados en España en 2024, casi seis de cada diez correspondieron a hombres.

La distancia es todavía mayor en las denominadas causas externas: accidentes, suicidios, ahogamientos, intoxicaciones o determinados traumatismos. Solo el 36,8% de las 18.351 muertes por causas externas registradas en España en 2024 fueron de mujeres; casi dos de cada tres correspondieron a hombres.

No todo puede atribuirse a decisiones individuales. Los especialistas llevan décadas señalando también diferencias históricas en la exposición laboral a trabajos peligrosos, accidentes de tráfico y determinadas conductas de riesgo, además de componentes biológicos que pueden influir en la aparición y evolución de algunas enfermedades. La literatura epidemiológica española considera que la sobremortalidad masculina es el resultado de la combinación de ambos planos, sexo biológico y condicionantes sociales de género.

Hay incluso una aparente paradoja. Los hombres aseguran encontrarse mejor: en la Encuesta de Salud de España de 2023, el 78% calificaba su salud como buena o muy buena, frente al 70,2% de las mujeres. Sin embargo, las mujeres sobreviven más años.

Una brecha que se ha reducido

La distancia, con todo, es menor que hace unas décadas. En Galicia, en el año 2000, la esperanza de vida masculina era de 75,84 años y la femenina de 83,15: 7,31 años de diferencia. En 2024 la brecha había bajado hasta 5,64 años porque ellos han ganado más longevidad: 5,35 años frente a 3,68 de las mujeres.

España ha seguido una trayectoria similar. Sanidad sitúa el máximo de la diferencia en 1992, con unos siete años, y relaciona parte de su posterior reducción con la disminución de algunos riesgos tradicionales entre los hombres y, al mismo tiempo, con la extensión entre generaciones femeninas de hábitos antes mucho más masculinizados, especialmente el tabaquismo.

Eso significa que la ventaja de las mujeres continúa siendo amplia, pero no es inmutable. Los hábitos de generaciones enteras dejan su rastro décadas después en las estadísticas de mortalidad.

En Galicia, los datos de 2025 lo hacen especialmente visible entre los 70 y los 74 años: hombres y mujeres han alcanzado exactamente la misma etapa de la vida, pero la proporción de varones que murió durante el año fue más de dos veces superior.

A partir de los 90, la mortalidad se dispara al 19%

La edad introduce otra frontera muy marcada en las estadísticas. En Galicia, durante 2025 falleció el 19,2% de las personas de 90 años o más, prácticamente una de cada cinco.

El salto respecto a los grupos inmediatamente anteriores es considerable. Entre los 80 y los 84 años murió el 4,34% de la población de esa edad. Entre los 85 y los 89, la proporción aumentó hasta el 8,33%, aproximadamente uno de cada doce. A partir de los 90 años, vuelve a más que duplicarse.

El detalle por edades extremas hace todavía más visible la aceleración. Entre los 90 y los 94 años falleció alrededor del 15,9% de la población; entre los 95 y los 99, el porcentaje alcanzó el 28,1%. Y entre los mayores de cien años murieron durante el ejercicio 707 de los 1.541 residentes contabilizados, alrededor del 46%.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents