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Medio Ambiente

Galicia ya recicla todo su aceite industrial usado: da una segunda vida a 10.800 toneladas

El producto vuelve al mercado convertido en lubricante y combustible

Este residuo generado en más de 5.000 establecimientos de 293 municipios (en su mayoría talleres) permitió producir cerca de 2.500 toneladas de nuevos lubricantes y más de 6.000 de combustible industrial

Un taller de reparación de coches en Galicia.

Un taller de reparación de coches en Galicia. / INAKI OSORIO

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Elena Ocampo

Elena Ocampo

Vigo

Un residuo peligroso, tóxico y capaz de dejar una huella durante años en el medio ambiente se está convirtiendo en Galicia en una nueva fuente de materias primas. En 2025, la comunidad generó 10.808 toneladas de aceite industrial usado y, según los datos de Sigaus, el sistema encargado de su gestión, prácticamente todo ese volumen terminó transformado de nuevo en recursos aprovechables.

Detrás de la cifra hay una operación logística de escala autonómica. El aceite procedía de 5.173 establecimientos, principalmente talleres mecánicos —el 53%— e instalaciones industriales —el 17%—, aunque también se genera en actividades agrícolas, transporte, comercio u hostelería.

Para retirarlo, las empresas gestoras realizaron 11.869 operaciones de recogida en 293 municipios gallegos.

La dispersión es precisamente uno de los grandes desafíos. El residuo no se concentra únicamente en polígonos industriales o grandes ciudades. Durante el pasado año se retiraron 3.782 toneladas en zonas rurales, 894 en áreas de montaña y 67 toneladas en municipios de menos de 1.000 habitantes.

El esfuerzo tiene una especial trascendencia ambiental. Un solo litro de aceite industrial usado puede llegar a contaminar hasta un millón de litros de agua. En las inmediaciones de espacios naturales protegidos, entre ellos las reservas de Terras do Miño y Ribeira Sacra e Serras do Oribio e Courel, se recogieron 1.018 toneladas en 714 puntos. Otras 199 toneladas fueron retiradas en establecimientos próximos a ríos, lagos o embalses.

Una vez descontados el agua y otros sedimentos, quedaron 10.753 toneladas netas de aceite usado, valorizadas en su totalidad. Una parte, 3.916 toneladas, entró en procesos de regeneración para recuperar bases con las que fabricar nuevos lubricantes.

Obtener esos mismos recursos a partir del petróleo habría exigido 1,9 millones de barriles de crudo

El resultado fueron 2.452 toneladas de lubricantes regenerados, una cantidad suficiente, según Sigaus, para llenar el cárter de unos 605.000 turismos.

El resto siguió otra ruta. Unas 6.836 toneladas se destinaron a valorización energética y permitieron producir 6.153 toneladas de fuel BIA, un combustible de bajo contenido en azufre empleado en hornos y calderas industriales.

El balance convierte un problema ambiental en un ejemplo tangible de economía circular: producir por métodos convencionales los recursos obtenidos en Galicia a partir del aceite usado habría requerido 1,9 millones de barriles de petróleo. El tratamiento permitió además evitar la emisión estimada de 6.359 toneladas de CO₂, debido a su menor demanda energética frente a la producción primaria basada en crudo.

«El aceite usado es un buen ejemplo de que la economía circular no es un concepto teórico, sino una realidad capaz de aportar recursos valiosos y grandes beneficios ambientales», sostiene Eduardo de Lecea, director general de la empresa.

Veinte años después de la puesta en marcha de este modelo de responsabilidad ampliada del productor, el aceite que deja de servir para un motor no tiene por qué convertirse en basura. Bien recogido y tratado, puede volver a arrancar el ciclo.

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