Calor
La climatización crece alrededor de un 60% en cinco años y el sector alerta de la falta de profesionales: las solicitudes de aire acondicionado se han «multiplicado de forma evidente»
El último dato oficial sitúa la refrigeración en el 6,6% de las viviendas gallegas, frente al 1% de 2008

Una persona enciende un aire acondicionado. / Europa Press
Este verano Galicia vivió el julio más cálido de su historia, con una temperatura media casi 3 °C superior a la habitual. Y entre otras muchas cosas, este calor también está modificando la forma de climatizar las viviendas. Así, las instalaciones de aire acondicionado, que hace menos de dos décadas eran absolutamente residuales en la comunidad, han dejado de ser una «parte mínima de la actividad» del sector y se ha convertido en un «porcentaje significativo de su facturación anual». «El volumen de solicitudes se ha multiplicado de forma evidente», explican desde la Asociación de Empresas Instaladoras Foncalor, que señala que, además, el crecimiento no se limita a los equipos destinados únicamente a refrigerar y el mercado ha evolucionado hacia la eficiencia y la digitalización, con sistemas integrales que permiten tanto enfriar como calentar la vivienda. Sus cifras, aseguran, coinciden con la tendencia nacional: el mercado de la climatización se incrementó alrededor de un 60% en los últimos cinco años.
Históricamente, Galicia estuvo mucho tiempo fuera del mapa nacional de los aires acondicionados: según las cifras de 2008, ese año apenas el 1% de los hogares gallegos tenían aire acondicionado, frente al 35,5% nacional. Poco a poco, eso fue cambiando, y la última estadística disponible, de 2021, ya situaba la cantidad de viviendas principales con algún tipo de refrigeración en el 6,6%, esto es, algo más de 72.000 inmuebles. En el conjunto del país, para entonces la cifra ya había alcanzado el 49,6%.
Pero desde entonces el mercado ha continuado cambiando y las olas de calor se han hecho más frecuentes, también en el tercio norte de la península, dejando veranos cada vez más cálidos y noches propias del sur de España. Como consecuencia, desde Foncalor han notado un «incremento muy fuerte» de las solicitudes para hacer estas instalaciones, con una demanda que ha dejado de ser «un pico estacional» para convertirse «en una tendencia consolidada en toda la comunidad».
El calor ya no es cosa de un día
Detrás de este incremento, indican que «el motor principal» no es otro que el cambio climático: la gente ya no ve el calor como algo de pocos días, y busca soluciones para asegurar el confort térmico en el hogar que van más allá de la ventilación tradicional. Tiene mucho que ver, además, con la eficiencia energética, y notan que la tesitura actual está favoreciendo la demanda de sistemas avanzados y automatización capaces de regular de forma eficiente no solo la temperatura, sino también la humedad y la calidad del aire. El mercado avanza, por lo tanto, hacia sistemas de climatización integral, eficientes y digitalizados.
En cuanto al tipo de vivienda en la que se instala el aire acondicionado, las cifras de 2021 muestran una mayor presencia de sistemas de refrigeración en las más recientes, aunque la diferencia no era muy acusada: los tenía el 8,2% de las construidas después de 1990, frente alrededor del 5,8% de las anteriores. Desde Foncalor explican que las instalaciones están aumentando tanto en la obra nueva como en las actuaciones de rehabilitación, y que las diferencias aparecen más bien en el tipo de solución: en los edificios plurifamiliares son habituales los sistemas centralizados o integrados desde el proyecto, mientras que las viviendas unifamiliares ofrecen «más libertad para instalar sistemas completos y personalizados», desde aerotermia o suelo radiante-refrescante hasta climatización por conductos o equipos independientes. En 2021, en todo caso, la refrigeración estaba presente en el 7,8% de las casas de edificios de diez o más viviendas y en el 6,9% de las ubicadas en edificios de dos a nueve, frente al 5,5% de las unifamiliares.
Cuello de botella
Como consecuencia del aumento de la demanda, aunque depende mucho del momento del año, en Foncalor reconocen que el tiempo de espera es «bastante elevado» para realizar las instalaciones. Pero más que por la falta de stock o por problemas en el suministro, que está «normalizado», el «verdadero cuello de botella» radica en la falta de mano de obra cualificada «para absorber una demanda tan alta», lo que inevitablemente satura las agendas de las empresas. Una situación «que no solo afecta» a Galicia, sino a todo el ámbito nacional «como resultado de una política de formación alejada de la realidad y demanda de recursos de la economía española». De hecho, desde la Asociación lideraron la implantación de la FP DUAL en las áreas de frío-calor para contrarrestar esta situación.
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