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Rural

En Galicia las explotaciones más pequeñas reciben solo un tercio de las ayudas de la PAC

Las organizaciones agrarias abogan por equilibrar el reparto con la implantación de medidas como techos máximos a las ayudas o que primen más las primeras hectáreas

Una ganadera en una explotación láctea gallega,

Una ganadera en una explotación láctea gallega, / FDV

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R. S. C.

Santiago

La mayor parte de las ayudas de la Política Agraria Común (PAC) que llegaron a Galicia en 2025 acabaron en las explotaciones de mayor superficie. Según los datos facilitados por la Consellería de Medio Rural, unos 21.000 beneficiarios percibieron alrededor de 221 millones de euros. De esa cantidad, el 65,6 % fue a explotaciones de entre 29 y 534 hectáreas, mientras que las situadas entre 0,06 y 29 hectáreas recibieron el 34,3 % restante. En términos económicos, son aproximadamente 145 millones frente a 76 millones de euros.

El reparto enlaza con una de las críticas recurrentes de las organizaciones agrarias, que reclaman corregir la concentración de las ayudas en los perceptores de mayor dimensión y reforzar el apoyo a las explotaciones familiares y profesionales de pequeño y mediano tamaño.

A esta queja se suma otra sobre el reparto de las ayudas a escala estatal. Unións Agrarias-UPA ha llamado recientemente la atención sobre el creciente peso de las personas jurídicas entre los perceptores de la PAC: representan alrededor del 10% de los beneficiarios, pero reciben en torno al 43% de los importes. Para la organización, esta diferencia refleja una tendencia a concentrar una parte relevante de los fondos en estructuras de mayor dimensión, una cuestión especialmente relevante en Galicia, donde las explotaciones que solicitan la PAC tienen unas 21 hectáreas de media, casi 17 menos que la media española.

Con todo, es lógico que una explotación con más hectáreas perciba una cantidad superior, por lo que el sindicato también aboga por equilibrar el reparto con medidas como los pagos redistributivos, que priman las primeras hectáreas, y la fijación de techos máximos a las ayudas que puede recibir una explotación. UPA defiende además que las ayudas sean decrecientes a medida que aumenta la dimensión, con el objetivo de trasladar una mayor parte de los fondos hacia las pequeñas y medianas explotaciones familiares.

La actual política agraria ya incorpora parte de estas fórmulas: la ayuda redistributiva concede un apoyo adicional a las primeras hectáreas y la ayuda básica se reduce progresivamente a partir de determinados importes. Para parte del sector, sin embargo, el reparto debería avanzar más en esa dirección.

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