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Forestal

Un nuevo estudio alerta de que el cambio climático favorecerá más incendios en Europa, con Galicia expuesta al peligro

La investigación calcula que el efecto del calentamiento podría elevar hasta un 192% la superficie quemada en el conjunto europeo a finales de siglo con altas emisiones

La mejora de la prevención y la gestión podría reducir entre un 72% y un 92% la superficie quemada frente a escenarios sin avances, aunque el calentamiento seguirá elevando el riesgo incluso con más medios y mejor respuesta

Un veículo de la Guardia Civil retrocede ante el incendio en el acceso a la autovía Ourense_Madrid, en Cualedro en agosto de 2025. ENDIOS FORESTALES, SE PRODUJERON NUMEROSOS CORTES EN LAS COMUNICACIONES, EL 15 DE AGOSTO DE 2025. LLAMAS. NOCHE. COCHE PATRULLA

Un veículo de la Guardia Civil retrocede ante el incendio en el acceso a la autovía Ourense_Madrid, en Cualedro en agosto de 2025. ENDIOS FORESTALES, SE PRODUJERON NUMEROSOS CORTES EN LAS COMUNICACIONES, EL 15 DE AGOSTO DE 2025. LLAMAS. NOCHE. COCHE PATRULLA / Brais Lorenzo

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El cambio climático está empujando a Europa hacia un escenario con condiciones cada vez más favorables para los incendios forestales, pero cuánto territorio termine realmente quemándose dependerá también de lo que se haga antes y después de que aparezca la primera llama. Es la principal conclusión de un nuevo estudio liderado por investigadores del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK), que analiza cómo pueden evolucionar los incendios europeos hasta finales de siglo y concede un peso determinante a la gestión forestal, los usos del suelo y la capacidad de prevención y extinción.

El trabajo publicado este jueves arroja una cifra especialmente llamativa. Si las emisiones se mantienen elevadas, el empeoramiento por sí solo de las condiciones meteorológicas propicias para el fuego podría hacer crecer cerca de un 192% la superficie anual quemada en Europa a finales de siglo. Es decir, casi triplicarla respecto al escenario de referencia utilizado por los investigadores. Con una trayectoria de bajas emisiones, el aumento asociado únicamente al empeoramiento del tiempo de incendios sería mucho menor, de alrededor del 39%. Son resultados para el conjunto de Europa.

La investigación sí concluye que el denominado fire weather —la combinación de temperaturas, humedad, sequedad del combustible y otras condiciones meteorológicas que favorecen los incendios— ganará importancia en Europa conforme avance el calentamiento. Y constata que, a escala regional, el resultado final depende también de la vegetación, la densidad de población, el uso del territorio y la capacidad humana para controlar el fuego.

Galicia: lo que se puede decir y lo que no

El estudio publicado este jueves no permite poner una cifra concreta al futuro incremento de la superficie quemada en Galicia, pero el estudio sí señala una mayor exposición del noroeste peninsular al peligro meteorológico de incendios. Y es aquí donde otro trabajo, anterior y específicamente dedicado a la Península Ibérica, permite acercar mucho más la lupa a Galicia.

Publicado en Weather and Climate Extremes en octubre de 2023, ese estudio dividió la Península en varias grandes regiones y situó expresamente a Galicia dentro del grupo noroccidental, junto con la mitad norte de Portugal y otras áreas del noroeste español. Su conclusión fue especialmente significativa: el noroeste es la región ibérica donde se proyectan los mayores aumentos del peligro meteorológico de incendio.

En el escenario de emisiones más elevado analizado por aquel trabajo, para el periodo 2071-2100, el noroeste podría sumar más de 45 días adicionales por verano con peligro extremo de incendio respecto al periodo histórico 1971-2000. Los investigadores estimaron que se podría pasar de unas 12 jornadas extremas a un mínimo de 57 entre junio y septiembre, prácticamente cinco veces más.

La existencia de condiciones muy favorables al fuego aumenta la probabilidad de que un incendio se comporte de forma peligrosa, pero para que se produzca tiene que existir una ignición y su evolución dependerá además de la vegetación, la topografía, la gestión del monte y la respuesta de los servicios de extinción.

El trabajo ibérico también detectó que los aumentos superiores al 100% en el número de jornadas extremas comienzan precisamente por áreas del noroeste y centro peninsular desde mediados de siglo en determinados escenarios. En el peor escenario, a finales de siglo, ese incremento acaba extendiéndose prácticamente a toda la Península.

No basta con mandar más medios cuando ya arde

Una de las aportaciones más interesantes del nuevo estudio europeo está precisamente en analizar cuánto puede cambiar el futuro si mejora la respuesta humana.

Los investigadores simularon escenarios en los que Europa sigue aumentando su capacidad para gestionar los incendios y encontraron que esas mejoras podrían reducir entre un 72% y un 92% la superficie quemada respecto a escenarios equivalentes en los que esa capacidad no avanzase. Es una comparación entre escenarios de gestión y no significa que Europa vaya a quemar un 92% menos que en la actualidad.

Dentro de esa capacidad de intervención entran elementos que van más allá de apagar fuegos: gestionar el combustible vegetal, detectar antes las igniciones, dificultar la propagación y mantener sistemas de extinción eficaces.

Sin embargo, el estudio introduce otra advertencia. Si el cambio climático avanza con fuerza, ni siquiera continuar mejorando la gestión al ritmo previsto bastaría para neutralizar completamente sus efectos. Bajo un escenario de calentamiento intenso, la actividad de los incendios seguiría aumentando en aproximadamente el 55% de las regiones europeas propensas al fuego, pese a esas mejoras.

La conclusión de los autores es, por tanto, doble: invertir en prevención y gestión puede evitar una parte enorme de los daños, pero no sustituye a limitar el calentamiento.

El combustible importa tanto como el termómetro

Esto resulta especialmente relevante para Galicia. La meteorología determina cuándo existe una ventana especialmente peligrosa para el fuego, pero no explica por sí sola cuánto puede llegar a arder.

El nuevo estudio incorpora precisamente variables como cambios de vegetación, usos del suelo y densidad de población, y concluye que su influencia aumenta cuando se baja de la escala continental a la regional.

Para Galicia, significa que dos futuros climáticamente parecidos pueden terminar produciendo resultados muy diferentes dependiendo del paisaje existente. Un territorio con grandes extensiones continuas de combustible puede facilitar la propagación de un gran incendio; un mosaico más fragmentado por cultivos, pastos, zonas gestionadas u otras discontinuidades puede dificultarla.

La reciente experiencia del noroeste peninsular refuerza esa preocupación. Un estudio publicado este verano sobre la intensificación del fire weather en el sur de Europa recuerda que el incendio de Larouco de 2025 superó las 40.000 hectáreas y se convirtió en el mayor registrado en Galicia, dentro de una campaña excepcionalmente dura para España y Portugal.

Copernicus también concluyó que 2025 marcó un récord de superficie quemada en Europa, con más de un millón de hectáreas, y que los grandes incendios de agosto en la Península Ibérica tuvieron un peso decisivo en ese balance.

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