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Sanidad

Los médicos claman contra la saturación de las urgencias y el Sergas defiende la normalidad del servicio

Este verano, los servicios de los 14 hospitales públicos están atendiendo, de media, 55 pacientes más al día que el año pasado

Entrada del servicio de Urgencias del Hospital Montecelo, en Pontevedra.

Entrada del servicio de Urgencias del Hospital Montecelo, en Pontevedra. / Gustavo Santos / FDV

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Santiago

En servicio de urgencias del Complejo Universitario Hospitalario de A Coruña (CHUAC) comenzó la jornada de este jueves con 57 pacientes pendientes de subir a planta. A media mañana, eran 40. En el Álvaro Cunqueiro, que gestiona las urgencias de Vigo, eran 42 los pacientes sin cama. En Santiago, los sindicatos denuncian una situación similar. Son tres casos concretos que ilustran la presión que soportan algunos de los principales servicios de urgencias de Galicia en verano y que parte de los profesionales califican de «saturación».

La situación contrasta, en parte, con la lectura que hace el Servizo Galego de Saúde (Sergas). El organismo defiende que las urgencias funcionan con normalidad y atribuye los incrementos de demanda a la época del año y a aumentos puntuales en determinados días. Los datos reflejan un incremento moderado respecto al verano pasado: en lo que va de temporada se han atendido una media de 3.333 urgencias hospitalarias al día, frente a las 3.278 registradas en el mismo periodo de 2025. Son unas 55 más cada día.

El aumento de la demanda responde a varios factores, según explica el presidente de la Sociedad Española de Medicina y Urgencias de Galicia y jefe de Urgencias del CHUAC, José Manuel Fandiño. El incremento de población asociado al turismo tiene su peso, pero también influye, a su juicio, que cuando otros niveles asistenciales «no dan la respuesta que uno espera», los pacientes acaben recurriendo a las urgencias hospitalarias porque saben «que allí los van a atender».

«No podemos tener a la gente en los pasillos»

Pero más allá del número de pacientes atendidos, Fandiño pone el foco en quienes, una vez valorados, permanecen en urgencias a la espera de una cama en planta. Una situación que, sostiene, debería evitarse tanto por la comodidad del paciente como para no mantener ocupados espacios que necesita el propio servicio. «No podemos tener a la gente en los pasillos», asevera.

El problema, explica, no termina con la decisión de ingresar al paciente. Mientras permanece en urgencias, «se le van a hacer, en la medida de lo posible, todos los procedimientos que necesite». Parte de la atención que correspondería a la planta continúa así realizándose en urgencias, lo que mantiene ocupados espacios y recursos y aumenta la presión sobre el servicio.

Fandiño señala además una paradoja en la actividad estival. «En verano no tenemos más patologías que en invierno», explica, y además son de menor prioridad: predominan traumatismos, contusiones, quemaduras solares o picaduras..., mientras que durante los meses de frío son más habituales las patologías respiratorias, especialmente entre personas mayores, que requieren ingreso. Pese a ello, sigue habiendo pacientes pendientes de ingreso.

«El problema está en otros niveles, porque los pacientes no suben. Tenemos que conseguir evitar esto y canalizarlo bien», apunta. Una situación que, a su juicio, se repite año tras año. «Estamos viviendo el día de la marmota constantemente», señala, y reclama analizar «qué no estamos haciendo bien» para que el problema vuelva a aparecer cada verano.

En esta línea se sitúa también la denuncia de los sindicatos. La secretaria provincial del Sindicato de Técnicos de Enfermería en A Coruña, Paula Armada Santiago, asegura que en el CHUAC se mantienen «aproximadamente 190 camas hospitalarias cerradas en distintas plantas» pese al incremento de la demanda. A su juicio, cerrar camas «no hace desaparecer la necesidad de ingreso», sino que traslada la presión a las urgencias.

«El 100% de camas disponibles»

Por su parte, desde el Sergas explican que la situación este verano es de «normalidad», y que dentro de su planificación anual se dimensionan los recursos de cada área sanitaria para prestar una atención ágil y de calidad. Sobre el cierre de camas, aseguran que los hospitales pueden disponer del 100% si la demanda asistencial lo requiere, aunque actualmente mantienen operativas el 90,6 %. El Sergas justifica esta planificación teniendo en cuenta que la ocupación hospitalaria del verano pasado fue del 71%, por lo que mantiene un margen de casi 20 puntos sobre lo previsiblemente necesario.

En cuanto a la actividad asistencial de las urgencias sanitarias, en comparación con el mismo período del año pasado, aumentó un 0,8% en junio; un 2,1% en julio; y un 3,3% entre 1 y el 5 de agosto. En total, ascienden a 219.896 atenciones. En cuanto a los hospitales, en Vigo atendieron de media 624 pacientes al día en esta época estival (3,5% más que el año pasado); en A Coruña, 619 (un 3% más) y en Santiago, 471 (1,5% más).

Finalmente, desde el Sergas recuerdan que el Plan Sanitario de Verano cuenta con una bolsa de más de 1.000 profesionales sanitarios voluntarios, y que los hospitales disponen de planes de contingencia propios para adoptar medidas de forma ágil. Toda esta planificación, aseguran, se hace teniendo en cuenta factores como el turismo y las condiciones ambientales, así como que hay menores índices de ocupación hospitalaria y menos patologías que requieren ingresos.

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