Medio Ambiente
El trigo emerge sobre las cenizas de un «megaincendio» en Galicia
La siembra aérea con drones de más de 120 millones de semillas en montes quemados de Ourense ensaya esta herramienta para frenar la erosión en las laderas más inaccesibles mientras se recupera la vegetación natural
Defienden el potencial de este método para la restauración de emergencia en otros concellos y comunidades

Beniu Soluciones

Donde hace un año dominaban el negro de la ceniza y el suelo desnudo, ahora aparecen manchas verdes... y trigueñas. En las laderas de luto tras un megaincendio en Vilamartín de Valdeorras, en Ourense, es visible ahora el triticale —un cereal híbrido de trigo y centeno— lanzado desde el aire como una cubierta de emergencia frente a uno de los principales enemigos del monte después del fuego: la erosión.
La experiencia forma parte de CoberDron, un proyecto desarrollado por la empresa gallega Beniu Soluciones y la Fundación Matrix que ha permitido ejecutar y evaluar una siembra mediante drones sobre más de 90 hectáreas quemadas.
Durante el otoño de 2025 se distribuyeron más de 120 millones de semillas de triticale en varios enclaves afectados por los incendios de agosto. El desafío no era menor: más del 90% de la superficie presentaba pendientes superiores a 30 grados, cerca de un tercio superaba los 60 y las parcelas se encontraban entre los 550 y los 1.500 metros de altitud.
La actuación contó con el impulso del Concello de Vilamartín de Valdeorras y de la Comunidad de Montes en Mano Común Río Farelos y Porqueira. La empresa se encargó de planificar y ejecutar los vuelos, mientras que el seguimiento ecológico correspondió a la Fundación Matrix, bajo la dirección de Javier Montalvo, profesor de Ecología de la Universidade de Vigo y director de la fundación.

Los resultados obtenidos con el cereal plantado en Regueiro do Focarón. / Fdv
Los primeros resultados permiten observar una distribución bastante uniforme de las semillas y, allí donde hubo humedad suficiente, una germinación acorde con lo previsto, incluso en regueros y cárcavas. El triticale desarrolló además raíces tempranas capaces de fijar las plantas al terreno.
La finalidad, insisten sus promotores, no es sustituir la reforestación ni plantar árboles desde el aire, sino ganar tiempo: mantener una cubierta herbácea que reduzca la pérdida de suelo durante la fase más vulnerable tras el incendio y que pueda combinarse con mulching, helimulching o regeneración natural.
La misma filosofía inspira los trabajos planteados por Matrix para la Devesa de Prada, en Manzaneda, tras el incendio de Chandrexa de Queixa de agosto de 2025.
La propuesta busca favorecer temporalmente una cubierta protectora de gramíneas, mediante siembra aérea con drones, en aquellos sectores donde la regeneración natural resulte insuficiente para contener la erosión durante los primeros 12 a 18 meses.
En una reunión celebrada el 5 de agosto con la Dirección Xeral de Planificación e Ordenación Forestal, se presentó precisamente la posibilidad de convertir este monte en una experiencia piloto y profundizar en el uso de cubiertas herbáceas y nuevas tecnologías.
Montalvo destaca la receptividad encontrada en la Administración, aunque las posibles nuevas actuaciones están todavía pendientes de concretarse.
La oportunidad, sostiene, sería coordinar estas siembras con los trabajos de recuperación ya previstos por MITECO, Xunta y empresas ejecutoras, evitando perder la ventana que existe antes de que las lluvias golpeen el terreno desprotegido. La reunión con la Xunta dejó abierta una vía de colaboración técnica y la posibilidad de evaluar mejoras e innovaciones en las restauraciones postincendio.

Imagen del dron con el que se expandieron las semillas. / Cedida
El ensayo añade, además, otra dimensión: la cubierta de cereal puede terminar siendo aprovechada por el ganado. Protección del suelo, recuperación ecológica y uso ganadero confluyen así en unas laderas donde, después del fuego, la naturaleza empieza a abrirse paso entre las cenizas.
Para sus impulsores, el caso testado en Galicia demuestra que la tecnología ya puede trabajar a escala real y que su potencial trasciende nuestra comunidad: el reto ahora es incorporarla y adaptarla, con diagnóstico previo, a la restauración de emergencia en otros territorios castigados por los incendios.
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