Qué es el ‘impressioning’, el método para abrir cerraduras sin dejar señales que usaba una banda en Galicia
Esta técnica permite manipular determinadas cerraduras sin causar daños visibles en la puerta

Un hombre introduce una llave en la cerradura de la puerta de su vivienda en una imagen de archivo. / E. P.
La puerta puede seguir aparentemente intacta. Sin golpes, sin el bombín roto y sin las marcas que habitualmente hacen pensar en un robo con fuerza. Es una de las principales características del ‘impressioning’, una técnica para manipular cerraduras que utilizaba la banda sorprendida in fraganti por la Policía Nacional tras cometer un robo en una vivienda de A Coruña.
El método, menos conocido que otros empleados habitualmente en los asaltos a domicilios, permite abrir determinadas cerraduras sin provocar daños visibles. Precisamente por eso resulta especialmente difícil de detectar a simple vista y puede hacer que, inicialmente, ni siquiera sea evidente la forma en la que los ladrones han conseguido entrar en una casa.
El funcionamiento del ‘impressioning’ se basa en obtener la información necesaria del interior de la cerradura para reproducir una llave capaz de accionar su mecanismo, sin necesidad de romper el bombín o recurrir a procedimientos más agresivos. Los delincuentes especializados emplean para ello útiles específicos y conocimientos técnicos que les permiten manipular la cerradura de forma discreta.
Esta técnica era la utilizada por uno de los dos grupos criminales itinerantes desarticulados por la Policía Nacional en una operación desarrollada contra bandas especializadas en robos en viviendas por distintos puntos de España. El grupo relacionado con A Coruña estaba formado por cuatro personas y había desarrollado, según los investigadores, una estructura organizada para desplazarse entre diferentes comunidades autónomas.
Pero antes de recurrir al ‘impressioning’ había un paso fundamental: asegurarse de que el domicilio estaba vacío. Según detalla la Policía, los integrantes de la organización se repartían las funciones. Uno de los hombres permanecía en el interior del edificio para comprobar la salida de los moradores, mientras el otro vigilaba desde el exterior y mantenía comunicación con su compañero.
Solo cuando tenían la certeza de que la vivienda se encontraba vacía ponían en práctica el método. Manipulaban la cerradura mediante ‘impressioning’ y accedían al inmueble sin causar los desperfectos habituales de un robo con fuerza. Una vez dentro, buscaban principalmente joyas, relojes, dinero en efectivo y otros objetos de valor.
La ausencia de daños visibles es una de las claves de este procedimiento. Frente a técnicas como el taladro, la extracción del bombín o la rotura directa de la cerradura, el ‘impressioning’ busca pasar inadvertido. Una puerta que aparentemente no presenta señales de haber sido forzada puede haber sido manipulada mediante este sistema.
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