Del monte al viñedo, al kiwi y hasta al aguacate: Galicia tramita casi medio centenar de cambios a suelo agrícola desde 2023
La vid se consolida como el cultivo estrella en la reconversión de terrenos en el rural gallego

Un trabajador recogiendo kiwis en una plantación en Ribadumia / Noe Parga
Donde hasta ahora había monte se pretende que haya viñas. Otras veces, kiwis. Y en uno de los últimos proyectos autorizados ambientalmente por la Xunta, aguacates. Un rastreo realizado por FARO de los anuncios publicados desde comienzos de 2023 hasta este 12 de agosto permite localizar al menos 46 proyectos diferentes de cambio de uso o actividad de forestal a agrícola. Son diez publicados durante 2023, doce en 2024, otros diez en 2025 y catorce más en los poco más de siete meses transcurridos de 2026. Pero más revelador que el número es para qué se quieren esos terrenos.
El viñedo gana terreno al monte
Entre los proyectos que especifican claramente cuál será el nuevo cultivo hay un protagonista indiscutible: la vid. Ya en 2023 aparece un proyecto para convertir suelo forestal en viñedo en San Xián de Sales, en Vedra, y otro en Albeos, en Crecente, en la provincia de Pontevedra.
La tendencia continúa en 2024. La Xunta publica el cambio de varias parcelas del monte vecinal Serra de San Salvador e Monte de Arriba, en Monterrei, expresamente para plantar viñedo. Ese mismo año figura otro proyecto destinado a viñas en Santa María de Mones, en Petín, también en Ourense.
Y vuelve a repetirse después. En noviembre de 2025 se publicó el proyecto para convertir una parcela forestal de Entenza, en Salceda de Caselas, en viñedo.
Es en 2026 cuando algunos de estos proyectos adquieren además una dimensión considerable. Bodegas Eidosela recibió luz verde ambiental para transformar terrenos de Soutelo, también en Salceda, y destinarlos al viñedo. La actuación alcanza unas 11,36 hectáreas. La misma bodega impulsa otro proyecto en Arbo que supone aproximadamente otras nueve hectáreas efectivas de cambio de uso.
A ellos se suma Toén, donde diez parcelas del monte vecinal A Fenteira que suman 17,1 hectáreas se quieren dedicar a plantar viñas.
También está el singular proyecto de Boqueixón. En este caso son nada menos que 110 parcelas repartidas por tres parroquias las que pasarán a utilizarse para viñedo, aunque su superficie conjunta es bastante más reducida: alrededor de 4,8 hectáreas. Y el DOG del pasado 5 de agosto añadió otro caso: una parcela de Arcos, en Vilamartín de Valdeorras, cuyo nuevo destino será igualmente el viñedo.
La expansión de la vid permite así conectar varios puntos del mapa vitivinícola gallego: desde O Condado y O Rosal, en el sur de Pontevedra, hasta Monterrei, Valdeorras y zonas próximas al Ribeiro.
Del monte también salen kiwis
Pero no todo es vino. Entre los proyectos más recientes aparece otro cultivo que lleva años ganando importancia en Galicia: el kiwi.
Este verano, la Xunta dio luz verde ambiental a la transformación de varias parcelas en Ribadeo para establecer una plantación de kiwis. El proyecto afecta a terrenos de Cubelas y Ove y supone alrededor de 5,7 hectáreas. La actuación requiere convertir terrenos hasta ahora considerados forestales en agrícolas.
Su aparición resulta especialmente significativa porque muestra que el retorno de superficie forestal a la agricultura no responde únicamente a la recuperación de cultivos tradicionales. También intervienen producciones de mayor valor comercial que buscan nuevas superficies aptas para su expansión.
Y hasta aguacates en A Coruña
El ejemplo más llamativo se encuentra probablemente en Abegondo. La empresa Frutas Geixade pretende transformar once parcelas de Montouto para dedicarlas a producir aguacates. El proyecto afecta a aproximadamente 7,45 hectáreas de suelo forestal y obtuvo este año el visto bueno ambiental de la Xunta con determinadas condiciones.
El aguacate, asociado tradicionalmente a climas mucho más meridionales, entra así también en esta pequeña radiografía de los nuevos usos agrícolas que buscan suelo en Galicia.
Lugo, el otro fenómeno
El mapa cambia cuando se mira hacia Lugo. Allí se concentra una gran parte de los expedientes encontrados desde 2023, aunque en muchos casos los anuncios del DOG se limitan a señalar que el terreno pasará de actividad forestal a agrícola sin precisar qué cultivo concreto se implantará.
En estos cuatro años aparecen cambios en Láncara, Guntín, Palas de Rei, Xermade, Chantada, Vilalba, Sober, Pol, Sarria, Castro de Rei, Guitiriz, Becerreá, Begonte, Portomarín, Castroverde y Ribadeo, entre otros municipios. Los anuncios pueden afectar desde una sola parcela hasta grupos relativamente numerosos de fincas.
La sucesión es particularmente visible en municipios rurales con fuerte actividad ganadera. En 2026, por ejemplo, figura un proyecto promovido por Ganados José 2012 SL en Montecubeiro, Castroverde, y otro promovido por Pradedo de Arriba SC en San Romao da Retorta, Guntín. El DOG, sin embargo, no identifica en esos anuncios cuál será exactamente la producción agraria implantada, por lo que no puede darse por hecho que se trate de pastos o cultivos forrajeros aunque el perfil de algunos promotores pueda apuntar en esa dirección.
Pazos de Borbén: 13,5 hectáreas de monte de una sola vez
Entre los expedientes más próximos al área de Vigo destaca uno publicado en junio de 2023 en Pazos de Borbén. La Comunidad de Montes de Amoedo solicitó el cambio de uso forestal a agrícola de tres parcelas de monte vecinal que sumaban 13,47 hectáreas. El propio título del informe ambiental recoge la superficie afectada.
A este se suman, dentro de la provincia de Pontevedra, los proyectos registrados durante estos años en Crecente, Lalín, O Rosal, Salceda de Caselas y Arbo.
Especialmente llamativo es el caso de Lalín, donde el DOG recoge varios expedientes diferentes. En 2023 aparecen actuaciones en Maceira, en las parroquias de Bermés, Filgueira y Sello y en Parada; en 2024 se añadió otro proyecto en Soutolongo.
De diez proyectos en 2023 a catorce en apenas siete meses de 2026
La evolución anual también resulta significativa. El rastreo del DOG localiza al menos diez proyectos publicados en 2023 y doce en 2024. En 2025 aparecen otros diez y 2026 suma ya catorce hasta el 12 de agosto.
La cifra de este año es especialmente destacable porque todavía quedan más de cuatro meses para acabar el ejercicio. No obstante, cabe señalar que hay proyectos publicados durante 2026 que comenzaron a tramitarse administrativamente en 2024 o 2025. El caso de Vilamartín de Valdeorras publicado este agosto, por ejemplo, tiene el número de expediente 2024/0303.
¿Por qué necesitan autorización?
Un propietario no puede cortar un terreno forestal y convertirlo libremente en agrícola en todos los casos. La Ley de montes de Galicia establece un régimen específico para los cambios de actividad forestal a agrícola y, según las características de la superficie y del proyecto, puede ser necesaria una comunicación o autorización administrativa.
Algunos de estos proyectos tienen que pasar además por una evaluación de impacto ambiental simplificada. De ahí los anuncios que periódicamente aparecen en el DOG y que permiten seguir la transformación.
La recuperación de monte para uso agrícola coincide además con un giro normativo de la Xunta para facilitar estos procesos. Desde comienzos de 2026, la legislación gallega permite que determinados terrenos de antiguo uso agrícola puedan volver a cultivarse sin que esa recuperación tenga la consideración de transformación o cambio de uso del suelo. La reforma, aprobada a finales de 2025, justifica expresamente esta flexibilización tanto por la necesidad de preservar la capacidad productiva de las tierras como por su papel en la prevención de incendios forestales. A ello se suma la nueva ley de simplificación ambiental que prepara el Gobierno gallego, cuyo objetivo declarado es agilizar procedimientos e impulsar precisamente la actividad agrícola, ganadera y forestal en las zonas donde los fuegos son más recurrentes.
El DOG solo muestra una parte del regreso del monte al cultivo. Desde este año, las antiguas tierras agrícolas que no hayan llegado a adquirir legalmente la condición de monte pueden volver a cultivarse sin que la operación sea considerada un cambio de uso forestal a agrícola. La reforma aprobada por la Xunta a finales de 2025 pretende facilitar la recuperación productiva de fincas abandonadas y reducir el riesgo de incendios. Estas actuaciones, por tanto, no tienen por qué aparecer entre los expedientes de cambio de uso publicados en el Diario Oficial de Galicia.
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