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Educación

Solo un tercio de las aulas gallegas está preparado para impartir enseñanza a distancia en caso necesario

En los dos últimos cursos, las instalaciones que disponen de sistemas de pizarras interactivos, cámaras y megafonía se han disparado un 33 por ciento en la comunidad, que supera la media estatal

Clase presencial y a distancia en un aula del IES Valadares durante el covid.

Clase presencial y a distancia en un aula del IES Valadares durante el covid. / Cedida

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Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

La irrupción del covid aceleró el proceso de digitalización que ya empezaba a atisbarse en las aulas. Durante los períodos de mayores restricciones de la pandemia, la enseñanza perdió uno de los rasgos que la han caracterizado desde siempre, la presencialidad, y hubo que recurrir al plan B: la formación por vía digital, mediante plataformas como Abalar y el acceso a las aulas virtuales de los centros.

La ocasión fue tan excepcional que desembocó en que las autoridades educativas abrieran la mano y flexibilizaran los criterios de promoción porque, aducían, no todo el mundo se encontraba en las mismas condiciones para acceder a los recursos tecnológicos y, por tanto, a la enseñanza.

¿Qué ocurriría si una situación similar se repitiese? Aunque diversos expertos coincidieron entonces en que la digitalización llegó para quedarse y la situación provocó que más docentes se formasen, ante la evidencia de que no todos estaban tan preparados como habrían deseado, en la actualidad no todas las aulas podrían funcionar en una modalidad a distancia y presencial si hiciese falta, aunque Galicia es líder en entornos virtuales de aprendizaje. Estos, durante la pandemia, cumplieron una relevante función como espacio de comunicación e intercambio en red de materiales entre los docentes y el alumnado.

Un repaso a los datos del Ministerio de Educación sobre dotaciones tecnológicas en los centros educativos revela que en Galicia las aulas habituales de clase que cuentan con sistemas que permitan impartir una enseñanza híbrida, entendiendo como tal la posibilidad, según indica el Gobierno, de ofertar docencia presencial y remota de forma simultánea, constituyen un 34,2 por ciento del total, con datos de 2024-2025, el más reciente analizado.

Brecha entre centros públicos y privados

La estadística, bienal, refleja un salto cuantitativo importante, con un 33 por ciento más de instalaciones dotadas con los recursos precisos para la emisión telemática en Galicia que dos cursos antes. No obstante, persiste una brecha entre centros públicos y privados a favor de los segundos, con un 32,2 por ciento de aulas dotadas frente al 40,6 por ciento, respectivamente.

Lo mismo se evidencia en los datos estatales: en las aulas públicas, son un 28,4 por ciento las dotadas para esa dualidad virtual-presencial, frente a un 46,6 por ciento en las privadas. En el conjunto de España, suponen un tercio las aulas que podrían atender en tiempo real a alumnado conectado desde casa, como en Galicia.

El Gobierno central entiende que las aulas preparadas para la impartición de enseñanza presencial y virtual suelen estar dotadas de pizarras o paneles interactivos, una cámara y megafonía, «de manera que tanto el profesorado como el alumnado, en su totalidad o una parte del mismo, puedan integrarse en la actividad desde diferentes localizaciones físicas: hogar, otra aula de un centro asociado, un entorno de expertos, etc.»

Si un 34,2 por ciento de las aulas convencionales cumplen con esos requisitos en Galicia, muchas más estarían en disposición de adaptarse al modelo porque un 77% de las aulas disponen de parte del equipo necesario, los sistemas digitales interactivos. La comunidad gallega es la cuarta más equipada del país —a falta de los datos del País Vasco— en ese aspecto.

Además, un 97,5 por ciento de centros educativos gallegos cuentan con servicios de entorno virtual de aprendizaje (EVA). Esas plataformas están conformadas por aplicaciones que permiten desarrollar la acción formativa a distancia a través de Internet, facilitando la interacción entre docentes y alumnos, y constituyen uno de los recursos empleados durante la crisis del coronavirus.

Galicia es líder en ese indicador, pero no es el único que refleja su apuesta por las nuevas tecnologías. Un 93% de los centros participa en proyectos y convocatorias para aprovechar las TIC en las clases y es también la primera en «aulas de futuro» y espacios maker.

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