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Investigación

Los comités de bioética gallegos evalúan casi 50 solicitudes de estudios con humanos cada mes y casi seis mil en una década

Por los organismos evaluadores pasan un 8 por ciento más de peticiones de ensayos clínicos y otras investigaciones que un año atrás, pero todavía no logran remontar hasta el dato prepandemia

Una persona trabaja en un laboratorio.

Una persona trabaja en un laboratorio. / Nieves Salinas

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Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

Cuando el coronavirus irrumpió en las vidas de todos y las trastocó, uno de los ámbitos que se mantuvo más activo por la necesidad de hallar recursos para hacer frente a la pandemia fue el científico. Las vacunas estuvieron listas en un tiempo récord y el covid acaparó un inmenso protagonismo en todos los estudios médicos y ensayos clínicos autorizados. De hecho, en cierto momento, en lo más crudo de la situación, ese interés desbancó a otros temas sanitarios relevantes y los propios responsables de velar por el cumplimiento de los códigos éticos y deontológicos de las investigaciones sanitarias advirtieron de que quedaba «postergada» una ingente cantidad de trabajo.

Los investigadores siguen poniéndose al día con esa encomienda y las solicitudes evaluadas por los comités de bioética de Galicia muestran que la recuperación de las iniciativas sigue avanzando, pero sin lograr remontar todavía hasta la cifra que manejaba la comunidad antes de la pandemia.

Así, según la Memoria anual del pasado año de los Comités de ética de investigación de Galicia, entre los que se incluyen el Comité de Ética de Investigación con medicamentos de Galicia, que acaparó el grueso de las peticiones, y los territoriales de Pontevedra-Vigo-Ourense, Santiago-Lugo y Coruña-Ferrol, estos organismos evaluaron 573 solicitudes de nuevos estudios, a casi medio centenar por mes. Suponen un 8 por ciento más que las 528 a las que pasaron revista en 2024 y un 15% más que el mínimo de los últimos ocho años, que se anotó en 2022, cuando las peticiones para investigar en temas que implican humanos, su material biológico o sus datos personales no llegaron al medio millar.

Cifras inferiores a las de años prepandémicos

Pese al repunte, el dato está todavía por debajo del que se contabilizaba en 2020 —cuando el furor investigador por el covid elevó las solicitudes al máximo de la década, con 633— y también se queda por debajo de lo anotado en los dos ejercicios previos: tanto en 2018 como en 2019 se superó la barrera de los 600 postulantes.

En la última década, han sido sometidos al parecer de los comités de ética —que el año pasado se reunieron en unas sesenta ocasiones— casi seis mil estudios y los presentados en 2025 constituyen la cuarta cifra más baja del período analizado. En los últimos diez años, han sido sometidos al parecer de los comités de ética casi seis mil estudios y los presentados en 2025 constituyen la cuarta cifra más baja del período analizado. Las investigaciones que prueban fármacos o abordan la seguridad de medicamentos o productos sanitarios constituyen rondaron durante el pasado ejercicio las 150.

El grueso de los dictámenes emitidos por los comités de Sanidade es favorable al estudio. Reciben luz verde el 75 por ciento y una amplia muestra, casi uno de cada cinco candidatos, es requerido para aportar «aclaraciones».

Buena parte de las solicitudes, al margen de ensayos clínicos, las lideraron las especialidades de Medicina familiar y Cardiología.

En concreto, sobre los ensayos clínicos se pronunciaba el gerente de la Axencia Galega de Coñecemento en Saúde (ACIS), Antonio Fernández-Campa, hace unos días para recalcar que se trata de uno de los procesos «más regulados y supervisados de toda la medicina», dado, precisamente, porque «existen comités éticos independientes, controles de seguridad, consentimiento informado, seguimiento constante y normas internacionales muy estrictas». De ese modo, incidió, los ensayos clínicos garantizan que los tratamientos sean eficaces y seguros antes de llegar a la población.

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