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Acceso a la función pública

Oposiciones de Educación en Galicia 2026: el largo camino de Ofelia y Manuel hasta lograr plaza con dos de las mejores notas

Dos de los docentes con mejor puntuación en el proceso selectivo para incorporarse como funcionarios a las aulas públicas gallegas destacan cómo la práctica profesional ayuda a afrontar los exámenes

Ofelia Novo Fernández y Manuel Núñez Lugilde.

Ofelia Novo Fernández y Manuel Núñez Lugilde. / FdV

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Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

Son muchos los llamados por la vocación para la docencia, pero pocos los elegidos en la enseñanza pública. Más de 16.000 personas se matricularon en las oposiciones de la Consellería de Educación este año, pero bastantes menos, 11.531, se presentaron a los exámenes y solo el 16 por ciento de ellas superó la primera criba. Al final de todo el proceso, apenas un millar de aspirantes lograron que su nombre engrosase el listado de quienes superaron el procedimiento publicado ayer en el Diario Oficial de Galicia.

Entre ellos, figuran Ofelia Novo Fernández, maestra en la especialidad de Educación Infantil, con la mejor nota global del concurso-oposición, con un 8,4504, y Manuel Núñez Lugilde, profesor de secundaria, uno de los mejores en su cuerpo, con un 8,32. Estos dos lucenses cuentan con la baza de la experiencia y en ambos casos le suman la persistencia, porque ni a la primera ni a la segunda ni a la tercera fue la vencida, pero no se rindieron. De hecho, Manuel Núñez incluso ejerció en otras comunidades como Canarias y Asturias, antes de que esta vez la suerte, que también ayuda, admiten, le permita por fin asentarse en el destino que deseaba, Galicia, y desarrollando en su tierra el que define como «el mejor trabajo del mundo».

Ofelia Novo, con 36 años, ha hecho de una vocación que la acompaña desde su niñez y que se manifiesta en el interés por «ayudar a los demás y enseñar» y por «trabajar con personas», el motor una intensa formación en la que completó su diplomatura de Magisterio en Educación Infantil, con el grado de Pedagogía y un posgrado en Neuropsicología y Educación, factores que, entiende, contribuyeron a obtener una buena puntuación en el baremo que la aupó a lo alto de la tabla de notas del concurso-oposición.

A Manuel Núñez (33 años) siempre le llamó la atención la enseñanza y no es extraño porque la vivió´en casa, con una madre que daba clases particulares. En cambio, a la hora de elegir carrera, admite que no lo tuvo muy claro y optó por Ingeniería Química, en la Universidade de Santiago. Sin embargo, el «mundo industrial» no le llamaba «demasiado» y redescubrió el placer de enseñar tras hacer un curso de monitor de tiempo libre. «Cuando hice las prácticas del máster de Secundaria vi que sí, que esto es lo mío, lo que disfruto, lo que quiero ser», explica.

La docencia es el mejor trabajo del mundo"

Manuel Núñez Lugilde

— Una de las mejores notas de la OPE de Educación

Pero no basta querer. Tanto Ofelia como Manuel pusieron los medios y ese esfuerzo implicó muchas horas de dedicación al estudio y algunos sacrificios, relacionados sobre todo con la gestión del tiempo libre, dado que ambos compatibilizaron el trabajo en las aulas, en las que no son unos recién llegados, con el estudio.

«Como trabajaba, tenía que compaginar el trabajo en la escuela con el estudio», cuenta Ofelia, que aprovechaba la jornada partida de su centro para repasar incluso al mediodía. «Siempre que tenía un momentito, estudiaba», incide. Durante el fin de semana sabía que no podía trasnochar si quedaba con amigos, porque el domingo tocaba «aprovechar el día entero».

La importancia de «planificar»

«Hay que planificar muy bien los tiempos», aconseja esta maestra, que también resalta la importancia de contar con una «buena preparadora», como fue su caso, para ayudarla y acompañarla, no solo para ajustar contenidos, sino también psicológicamente «porque es un proceso muy duro», advierte. Manuel acudió a una academia los sábados por la mañana e intentó dedicar al estudio diariamente al menos dos horas por la mañana y dos horas por la tarde. Eso sí: los dos se apoyaron en una reducción de jornada para intentarlo esta vez, porque antes ya hubo otras convocatorias.

Ofelia se presentó cuatro veces con el objetivo de conseguir plaza, trabajando primero como orientadora tras lograr ser incluida en las listas, y para Manuel este sería el sexto año que se presentaba a las oposiciones de Educación. Pero ¿qué marca esta vez la diferencia? Ofelia cuenta que «hay que estudiar mucho, dedicarle muchas horas, pero la experiencia en las aulas también aporta mucho bagaje».

Además, defiende que, como docente, «hay que tener inquietudes culturales», «ampliar lecturas», y no solo del ámbito didáctico o pedagógico. Asegura que eso «aporta» y permite marcar la «diferencia» no solo ante el tribunal, sino entre los pequeños pupilos que forma en las aulas. En su caso, apostó por un proyecto de arte. «Los docentes somos agentes de cultura y de socialización», sostiene convencida.

Los docentes somos agentes culturales y de socialización"

Ofelia Novo Fernández

— Mejor nota del concurso-oposición de Educación en Galicia este 2026

Para Manuel, este año tenía que conseguirlo y se lo tomó todavía más en serio que en ocasiones anteriores, además de haber acumulado «más tablas» en la profesión. A su juicio, la clave del éxito, además de la suerte que cree que no tuvo otros años, es la «constancia». «No hay ningún truco», dice, pero anima a quienes estén inmersos en su misma aventura a no rendirse.

Pero llegar a ser funcionario no es el final del camino. Ofelia y Manuel coinciden en reivindicar la necesidad de formarse continuamente. «Nosotros, como los médicos, tenemos que estar siempre actualizados, investigando, leyendo, formándonos», defiende Ofelia, para quien formar a niños de 3 a 6 años es «difícil» y «hay que hacerlo muy bien», «aprendiendo las características de cada niño y trabajando con los principios de atención temprana y de prevención para que después las cosas no se vayan complicando en el resto de la escolarización».

Ofelia Novo Fernández, en una imagen cedida.

Ofelia Novo Fernández, en una imagen cedida. / fdv

«Es importante en esa etapa que el niño vaya construyendo su personalidad de forma integral y con bienestar emocional porque se dice que la infancia es el patio de juegos donde jugamos toda la vida, y es verdad, y hay que acompañar a los niños» en un proceso que, explica, busca cultivar su «autoestima» y «autonomía» y enseñarles a vivir en sociedad.

En el caso de Manuel, esa exigencia de actualización va asociada al abanico de materias en ESO y Bachillerato vinculado a su especialidad, Tecnología, que incluye Inteligencia Artificial, un campo que cambia casi al minuto. A su juicio, la clave reside en compatibilizar el aprendizaje de esas nuevas tecnologías, preciso en el mundo en que vivimos, con una utilización responsable, útil y no abusiva, sin renunciar a valores como la empatía, la humildad, la constancia o el esfuerzo.

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