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Sada

Primera visita al pazo de Meirás tras retirar los Franco sus bienes: «Hoy es un día triste»

Los herederos del dictador todavía no han retirado todas las piezas, revelan en un itinerario marcado por las alusiones a las ausencias de mobiliario y elementos ornamentales en las escasas estancias abiertas al público

Uno de los salones del pazo de Meirás, con un retrato de Pardo Bazán.

Uno de los salones del pazo de Meirás, con un retrato de Pardo Bazán. / CEDIDA / LCO

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Antares Pérez

Sada

Marta Vidal, la guía del pazo de Meirás no recibió este sábado a los visitantes con su habitual sonrisa. Lo hizo con gesto serio y una afirmación que dejó claro a la comitiva que algo había cambiado, y no para bien, en este antiguo baluarte del franquismo en trámites de convertirse en lugar de memoria: «Hoy es un día triste para mí», reconoció. Y es que fue el primer recorrido por este Bien de Interés Cultural recuperado para el patrimonio público después de que los Franco cargasen en un camión de mudanza los bienes de su propiedad, cerca de cuatrocientas piezas que no fueron reclamadas por el Estado en el proceso judicial al no poder acreditar su titularidad.

La noticia cogió por sorpresa a gran parte de los asistentes. Y para algunos, fue un jarro de agua fría:

-«Es la tercera vez que venimos, pensamos que ahora podríamos ver algo más», lamentó una joven que acudió a la visita acompañada por su pareja.

-«Pues hoy vais a ver un poquito menos», replicó con un mohín de tristeza la guía.

Para personas como ella, más que familiarizadas con As Torres que diseñó Emilia Pardo Bazán y que fueron reconvertidas en residencia de veraneo de Francisco Franco durante la dictadura, las ausencias saltan a la vista. En el vestíbulo, en lo alto de la escalera, un enorme busto del militar golpista sigue recibiendo al visitante, pero las esculturas que iluminaban con sus antorchas la escalinata han desaparecido.

VISITA PAZO MEIRAS

Vestíbulo del pazo de Meirás. / CASTELEIRO / LCO

Tampoco quedan ni rastro de las armas y piezas de cerámica y figuras de barcos que colgaban de las paredes del hall. Permanecen, eso sí, los trofeos de caza, que según informaron en el transcurso del itinerario, serán embalados y trasladados a Madrid más adelante, en septiembre, tras recabar los permisos del Seprona. En algunos corredores superiores, las marcas en paredes desnudas son el único rastro de los elementos ornamentales que fueron retirados.

VISITA PAZO MEIRAS

Pared desnuda y con marcas de cuadros retirados en el corredor del piso superior. / CASTELEIRO / LCO

Los salones, que solo pueden verse desde lejos, conservan parte del mobiliario, lámparas de araña y cuadros, como los retratos de Emilia Pardo Bazán o Carmen Franco y del dictador. También sendos bustos de Carmen Polo y de la condesa. El de esta última reposa curiosamente en el hueco de la chimenea en la que mandó esculpir una efigie de El Quijote. En ese totum revolutum de sillas y muebles y piezas decorativas destacan algunos elementos, conjuntos de gran valor histórico y patrimonial que han sido reconocidos al Estado por un juez de primera instancia, que vio más que acreditada su vinculación con la autora de La Quimera o la dictadura. Se echan en falta otros elementos, como mesas, lámparas de pie, espejos, consolas o piezas ornamentales y de porcelana que descansan ya en un almacén en Madrid.

PAZO MEIRAS

PAZO MEIRAS / CEDIDA / LCO

El impacto esta mudanza es, con todo, imposible de discernir en un itinerario más que restringido, dado que la mayor parte del pazo de Meirás continúa vetado a las visitas a pesar de que hace ya más de un lustro que el Estado recibió las llaves del inmueble (primero provisionalmente y desde marzo de este año como titular de pleno derecho). Según ha podido saber este diario, la retirada de bienes por parte de los hermanos Martínez-Bordiu todavía no ha finalizado y se nota especialmente en el primer piso, donde se ubican los dormitorios y otras estancias que han permanecido siempre preservadas de los focos y que han perdido gran parte de su mobiliario y piezas decorativas.

La visita fue, con todo, una agradable sorpresa para muchas personas procedentes de distintos puntos de España, que escucharon con asombro un relato que dista totalmente del que ofrecía la Fundación Francisco Franco en el pasado. Se habló del «expolio» y de años de reivindicaciones cívicas que allanaron el camino para el éxito de la demanda conjunta del Estado, Xunta, Diputación y los concellos de Sada y A Coruña.

Queda ahora un largo trabajo por delante para resignificar este inmueble que ya está inscrito a nombre del Estado, dotarlo de nuevos contenidos, de un plan de usos y abrirlo totalmente al público como lugar de memoria democrática y de divulgación de la figura de Pardo Bazán.

La necesidad de «hacer pedagogía» apremia, coincidían los asistentes en un distendido corrillo al término de la visita.

-«Aquí ahora viene muchos chicos con el brazo en alto, de los que dicen que se vivía mejor con Franco», desveló la guía.

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Fuente: La Opinión A Coruña

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