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Educación

Los gallegos que utilizan la FP superior como paso previo a ir a la universidad caen al mínimo

El porcentaje de los jóvenes titulados que se animan a seguir con un grado anota la cifra más baja en 7 años

Aun así, uno de cada cinco técnicos superiores hace el doble recorrido

Muestra de trabajos en el primer día de FP Innova 2026.

Muestra de trabajos en el primer día de FP Innova 2026. / Xoan Álvarez

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Carmen Villar

Carmen Villar

Santiago

La competencia de la Formación Profesional, y no solo la demografía, presiona a la baja la matrícula de los campus, como recoge el Plan Galego de Financiamento Universitario todavía vigente. La enseñanza que se consideraba tradicionalmente de menor prestigio académico se mira ahora de tú a tú con los grados ofertados en las facultades y, de hecho, estas se quedan rezagadas si se compara su alumnado de nuevo ingreso con los de los ciclos de grado superior: 13.350 frente a 17.500, con datos de 2024-2025. Ya en la propia selectividad es frecuente toparse a jóvenes que acuden «por si acaso» al examen, pero que, de entrada, tienen en la cabeza cursar una FP superior.

No solo van a más quienes deciden cursar un ciclo para formarse en dos años con una combinación de teoría y práctica que explica, según profesorado de FP, parte del auge de estos estudios, sino que también aumentan los que juzgan ese itinerario suficiente para afrontar la incorporación al mundo laboral sin segundas partes en los campus. En ese sentido, la Consellería de Educación saca pecho de la empleabilidad de los ciclos: la FP en general logró una inserción del 85,8% en la última encuesta, publicada en 2024.

Esa vinculación con las salidas laborales, junto a su capacidad para reciclar profesionales en poco tiempo, puede contribuir a explicar por qué el porcentaje de jóvenes que ven en la FP un tránsito hacia la universidad ha caído a su cifra más baja en los siete cursos de los que el Ministerio de Educación ofrece datos.

Según el informe difundido por el Gobierno central, una cuarta parte de los graduados en un ciclo superior que acabaron en 2015-2016 figuraba matriculado en la universidad en alguno de los tres años siguientes a titularse, opción que llegó al tope (26,4%) en la promoción que finalizó en el curso de irrupción de la pandemia. No obstante, en la última cohorte analizada con la perspectiva de tres años (la que acabó en 2021-2022, con datos hasta 2025) el porcentaje de los jóvenes que aparecen matriculados en los campus descienden hasta el 21,3 por ciento. Ese dato sitúa a Galicia en el puesto undécimo de una tabla autonómica liderada por Baleares (32,6%) y con el País Vasco en la retaguardia (17%).

Las chicas, más proclives a seguir estudiando

Con todo, si en la comunidad gallega se analizan los resultados por sexos, vuelve a operar la regla de que las chicas plantan menos los estudios que sus compañeros de pupitre. Son casi un 72 por ciento más las que se animan a proseguir su periplo académico en una carrera, con un 27,3 por ciento frente a un 15,9 por ciento.

Pese a que la utilización de la FP como pasarela para llegar a la universidad, por ejemplo en titulaciones sanitarias, va a menos, para los campus sigue siendo una fuente de matrículas. En un contexto como el gallego, en el que las carreras perdieron casi la mitad del alumnado matriculado desde el año 2000, que uno de cada cinco jóvenes graduados en un ciclo superior se anime a fichar después en la facultad palía los efectos del descenso demográfico sobre los campus.

De hecho, la interrelación entre ambos tipos de formación, ambos considerados educación superior, ha animado a las autoridades educativas y a las universidades a facilitar la convalidación de materias entre ambas. Lo más habitual es que los técnicos superiores puedan obtener el reconocimiento de créditos de las carreras de la misma rama de conocimiento, pero Xunta y campus trabajan también para facilitar el recorrido inverso: el de los graduados universitarios que buscan en la FP una reconversión o una actualización.

De acuerdo con los docentes de FP, en el auge de estas enseñanzas influyen su carácter eminentemente práctico, acentuado en la nueva legislación que las regula; su papel en el reciclaje profesional y su inserción. Un estudio del Observatorio de la Formación Profesional de CaixaBank Dualiza revela, tomando como fuente Infoempleo-Adecco, que, de las ofertas de empleo examinadas en Galicia, requieren una FP de grado superior suponen casi el 36% de las vacantes, mientras que las que exigen titulación universitaria no llegan a una de cada cinco, con datos de 2024.

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