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Radiografía del Territorio

Los ríos gallegos tendrán un 10% menos de agua en las próximas décadas

Un estudio reciente calcula el impacto del cambio climático en el régimen de sequías y los recursos hídrícos del país, incluidas las cuatro demarcaciones de la comunidad

Fervenza del Río Pequeno, en Seonae do Courel (Lugo).

Fervenza del Río Pequeno, en Seonae do Courel (Lugo). / Marta G. Brea

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Santiago

Además de los incendios que asolan buena parte del país y las sucesivas olas de calor, estos días en Galicia el otro tema de actualidad son las sequías. Vigo decretó su propia prealerta a principios de julio, con su alcalde señalando que la situación de sus embalses es la peor desde 2011, y actualmente la Xunta mantiene medidas equivalentes en más de una treintena de concellos de Pontevedra y A Coruña. Eventos puntuales, que con el avance del cambio climático no harán más que agravarse de aquí a finales de siglo. Así lo corrobora un nuevo informe del Gobierno central, que estima que el agua que alimenta a los ríos de las cuencas hidrográficas con territorio en Galicia se reducirá en una décima parte en las próximas tres decadas.

El informe ha sido elaborado por el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX) del Ministerio de Transportes, con el objetivo de evaluar los efectos del cambio climático en los recursos hídridicos naturales y en el régimen de sequías y poder tomar las medidas pertinentes. Para estos cálculos emplea dos escenarios de emisiones de gases de efecto invernadero: uno intermedio y otro de emisiones muy altas, que generalmente arroja resultados más desfavorables. Y de todas las variables, la escorrentía es la que mejor representa los recursos hídridcos naturales de una zona. Se trata del agua procedente de las precipitaciones que fluye por la superficie o circula de manera subterránea y termina alimentando los ríos.

Menos lluvia y más evaporación

La escorrentía depende directamente de la precipitación anual, pero su reducción prevista es más acusada. Para el periodo 2030-2060, las cuatro demarcaciones hidrográficas con territorio gallego presentan descensos medios de entre un 11% y un 12% en comparación con el período 1980-2010, reduciendo en consecuencia el caudal de los ríos, mientras que las precipitaciones disminuirían entre un 6,5% y cerca de un 8%. Esta diferencia se debe a que, si bien lloverá menos, también aumentara la cantidad de agua que se puede evaporar del suelo debido al calor y que, por lo tanto, no llega los ríos. En concreto, en Galicia de media se espera que la evapotranspiración potencial aumente entre un 8% y un 9,5%, disminuyendo todavía más los recuros hídricos naturales.

El horizonte 2030-2060 es el más cercano de los analizados, pero no el más desfavorable: a medida que avance el siglo, la reducción de la escorrentía irá aumentando. Para 2070-2100, el promedio de las cuatro demarcaciones con territorio gallego arroja una caída del 15% en el escenario intermedio y de cerca del 28% en el de emisiones muy altas. Las precipitaciones disminuirían de media, respectivamente, un 10% y algo más de un 18%.

Las cuatro demarcaciones hidrográficas gallegas

Los cambios, en todo caso, no serán igual en toda la comunidad. La peor parada es la Demarcación Hidrográfica (DH) del Cantábrico Occidental, que cubre parte del noreste gallego (parte del norte y el este de Lugo): el aporte de agua caería entre un 13% (escenario moderado) y un 14% (más desfavorable) entre 2030 y 2060, un descenso que podría llegar hasta el 18%-32% de aquí a finales de siglo. Le sigue la Demarcación del Duero, que en Galicia ocupa solo una pequeña franja del sureste de Ourense: un 11% menos de agua que llega a los ríos en ambos escenarios para 2030-2060, que se dispara hasta el 14%-29% en 2070-2100.

En el Miño-Sil, la cuenca que vertebra buena parte del interior gallego, la caída sería de entre el 11% (moderado) y el 12% (desfavorable) a corto plazo, y de entre el 15% y el 27% a finales de siglo. Y la que mejor resistiría es la DH Galicia-Costa, que agrupa las cuencas que desembocan directamente en el litoral: entre el 10% y el 11% hasta 2060, y entre el 14% y el 23% en el peor de los casos hacia 2100.

Estos datos siguen la tendencia prevista para el conjunto de España. La escorrentía nacional disminuiría de media un 12% en el escenario intermedio y un 14% en el de emisiones muy altas durante 2030-2060. Para 2070-2100, las reducciones aumentarían al 17% y al 33%, respectivamente. Además, durante el primer periodo y bajo el escenario intermedio, el 90% de los ríos presentaría descensos de su aportación de agua natural superiores al 5%. Entre los casos más desfavorables de la península destacan las Cuencas Mediterráneas Andaluzas, cuya escorrentía caería de media un 30% en el escenario intermedio y un 58% en el de emisiones muy altas durante 2070-2100. La demarcación con las mayores reducciones medias de todo el país, en todo caso, es la de Fuerteventura, en las Islas Canarias: un 50% y un 80% menos, respectivamente. Como consecuencia, se pronostica un aumento de las sequías de aquí a finales de siglo, que serán más frecuentes cada menos tiempo.

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