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Ferrocarril

La Xunta reprocha a Transportes que no cambie el ancho de vía en Galicia y mantenga el cuello de botella de Ourense

La Administración autonómica advierte que el actual modelo limita la entrada de nuevos operadores y encarecerá los servicios

Un tren operado por Renfe a su paso por la zona de Taboadela.

Un tren operado por Renfe a su paso por la zona de Taboadela. / FDV

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R. S.

Santiago

La Xunta cargó este viernes contra el Gobierno central por descartar la migración de la red ferroviaria gallega desde el actual ancho ibérico al estándar europeo. El conselleiro de Presidencia, Diego Calvo, calificó la decisión como un nuevo «revés» para Galicia y criticó que se haya adoptado sin información previa ni diálogo con la comunidad. En Galicia el ancho internacional llega solo a Ourense, donde se ha instalado un cambiador (en Taboadela) para permitir que los trenes de rodadura desplazable puedan ajustar sus ejes al ancho ibérico para poder llegar a Vigo o A Coruña.

El Gobierno gallego esperaba que el estudio elaborado sobre la transformación progresiva de la red estatal incluyese alguna actuación en Galicia, donde más del 80% de las vías continúa funcionando en ancho ibérico. La propuesta de la Xunta pasa por comenzar la conversión en la línea de alta velocidad entre Ourense y Santiago y estudiar después su extensión al eje atlántico.

La Administración autonómica sostiene que mantener la configuración actual complicará la entrada de compañías distintas de Renfe en una futura fase de liberalización ferroviaria. Los nuevos operadores tendrían que adquirir trenes de ancho variable, más caros y con plazos de fabricación prolongados, debido además al reducido número de empresas que producen este tipo de material.

En la práctica, advierte la Xunta, el intercambiador de Taboadela se convertiría en una barrera para la competencia y Galicia no podría beneficiarse de una mayor oferta de servicios y de precios más bajos, como ocurre ya en otros corredores ferroviarios abiertos a diferentes compañías.

Calvo anunció que remitirá sendas cartas al Ministerio de Transportes y al coordinador europeo del Corredor Atlántico, François Bausch, para solicitar el contenido íntegro del informe y conocer los criterios utilizados. La Xunta cuestiona que la decisión se haya basado en un análisis general, condicionado principalmente por el coste económico, sin estudiar de forma individualizada las características de las líneas gallegas.

El conselleiro también vinculó esta polémica con la falta de concreción del plan director del Corredor Atlántico. El Ejecutivo autonómico asegura que todavía desconoce las actuaciones, inversiones y calendarios previstos y reprocha al Ministerio que la única documentación presentada hasta ahora sea una exposición general sin compromisos detallados.

Entre las obras pendientes, la Xunta vuelve a situar la conexión ferroviaria de alta velocidad entre Vigo y Oporto, la finalización de la doble vía con Madrid, la variante exterior de Ourense y las actuaciones de Os Peares-Canabal y Rubián. También reclama que los puertos de Vigo y Ferrol sean incluidos en la red básica transeuropea con horizonte 2030, en lugar de permanecer en la red global prevista para 2050.

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