La falta de mano de obra retrasa ya hasta tres años las reparaciones en las comunidades de vecinos gallegas
Los administradores de fincas advierten de que la escasez de técnicos y profesionales de la construcción, agravada desde la pandemia, ralentiza desde la resolución de siniestros hasta las rehabilitaciones obligatorias de edificios

Obras en la fachada de un edificio de A Coruña

Las comunidades de propietarios gallegas se enfrentan a crecientes dificultades para ejecutar obras de mantenimiento, rehabilitación y reparación por la falta de profesionales técnicos y de la construcción. El problema, que el Colegio Oficial de Administradores de Fincas de Galicia (Coafga) sitúa como una tendencia consolidada desde la pandemia, está provocando que actuaciones urgentes tarden meses en iniciarse y que algunas empresas ofrezcan presupuestos con plazos de ejecución de hasta dos años vista.
La presidenta de Coafga, Teresa Suárez Agrasar, explica que la escasez de mano de obra afecta prácticamente a todas las fases del proceso. Así las cosas, con respecto a la situación precovid, los tiempos para la realización de una obra en una comunidad se ha incrementado “fácilmente dos o tres años”, ya que la falta de fontaneros, electricistas, albañiles, pintores o técnicos especializados dificulta desde la elaboración de presupuestos hasta el desarrollo de las obras.
El problema alcanza a actuaciones muy diversas. Desde las inspecciones técnicas y rehabilitaciones obligatorias derivadas de los Informes de Evaluación de Edificios (IEE) hasta la gestión de siniestros como filtraciones, incendios o desprendimientos. En estos últimos casos, la demora resulta especialmente problemática porque los vecinos pueden verse obligados a convivir durante meses con los daños.
Suárez explica que, antes de ejecutar cualquier reparación por una filtración, es necesario determinar el origen exacto del problema. Ese proceso suele comenzar con la intervención del perito de la aseguradora y, en ocasiones, requiere informes adicionales de otros técnicos especializados. Solo una vez identificado el foco de la avería puede conocerse el alcance real de la actuación, que puede ir desde un simple sellado mediante trabajos verticales hasta una rehabilitación de fachada con andamios, proyecto técnico y licencia municipal.
A esa complejidad técnica se suma la falta de empresas disponibles para ejecutar los trabajos. Según explica la presidenta del colegio profesional, los administradores de fincas acostumbraban a presentar tres presupuestos cuando una comunidad debía aprobar una obra. En la actualidad, en muchos casos apenas logran conseguir uno debido a la escasa disponibilidad de empresas.
Ante las quejas de muchos vecinos y comunidades, desde Coafga insisten en que estos retrasos no son atribuibles a la gestión de los administradores de fincas. El colectivo recuerda que tramita las incidencias con las aseguradoras, solicita los presupuestos y realiza el seguimiento de los expedientes, pero se encuentra con un mercado que, en este momento, es incapaz de absorber la demanda de obras y reparaciones.
Licencias y ocupación de vía
El colegio profesional también apunta a factores administrativos que contribuyen a prolongar los plazos. Suárez explica que han trasladado a distintos ayuntamientos la necesidad de agilizar la concesión de licencias urbanísticas y, especialmente, los permisos de ocupación de la vía pública necesarios para instalar andamios u otros elementos auxiliares.
Según indica, en algunos casos las licencias llegan a caducar porque el permiso para ocupar la vía pública no se concede a tiempo, lo que obliga a reiniciar parte de la tramitación. La presidenta de Coafga asegura que los consistorios son conscientes de esta problemática y trabajan para buscar soluciones.
En relación con los edificios que cuentan con Informes de Evaluación desfavorables, el colegio señala que las conversaciones mantenidas con los ayuntamientos han permitido cierta flexibilidad en los plazos de ejecución cuando las comunidades acreditan las dificultades para encontrar empresas. No obstante, precisa que esa flexibilidad no afecta a las actuaciones urgentes destinadas a eliminar riesgos para la seguridad, como posibles desprendimientos de elementos de las fachadas, donde las medidas de protección deben adoptarse de forma inmediata.
Fuente: El Correo Gallego
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