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Dependencia

Belén y Olegario: rostro gallego de las cuidadoras, que reclaman derechos frente al Congreso

El caso de Belén Feijóo en Vigo, que atendió durante 16 años a su hijo ya fallecido, expone el vacío legal y la falta de prestaciones tras el fin de la dependencia

Las protestas de cuidadoras ante el Congreso tuvieron hoy rostro gallego: Belén Feijóo y su hijo Olegario

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Elena Ocampo

Elena Ocampo

Vigo

La protesta ante el Congreso tuvo este martes un rostro gallego: el de Belén Feijóo y su hijo Olegario, «Ole». Ella no pudo viajar a Madrid porque una prueba médica coincidió con la concentración, pero la fotografía de ambos estuvo en uno de los carteles desplegados ante la Cámara Baja. Pide que el sistema «no las abandone».

Belén, de 60 años, dejó su empleo de comercial y de auxiliar sociosanitaria y cuidó durante 16 años a Ole, enfermo de esclerosis.

Tras su fallecimiento, a comienzos de 2026, perdió la prestación vinculada a la dependencia y descubrió que sus cotizaciones como cuidadora no profesional computaban para la jubilación, pero no generaban derecho al paro. Tampoco pudo acceder al Ingreso Mínimo Vital. Su caso resume el vacío que denuncia la plataforma: cuando muere la persona dependiente, la cuidadora queda sola ante el duelo, las secuelas físicas y la vuelta al empleo.

Belén Feijóo, en su casa de Vigo con retratos de su hijo colgados en las paredes del salón.

Belén Feijóo, en su casa de Vigo con retratos de su hijo colgados en las paredes del salón. / Pablo Hernández Gamarra

Más de treinta mujeres con camisetas naranjas se concentraron el 14 de julio bajo el lema «Somos muchas más de las que estamos aquí».

La norma, en la recta final de su recorrido parlamentario, eliminará la incompatibilidad entre distintas prestaciones, lo que les permitiría, por ejemplo, recibir una ayuda económica para los cuidados en casa, pero también llevar a sus hijos a un centro de día. 

El texto reconoce con mayor claridad el papel de quienes cuidan en el entorno familiar, pero no crea un salario, una profesión específica ni una pensión propia, y tampoco garantiza el respiro familiar.

La Plataforma de Cuidadoras Principales reclama mantener las cotizaciones y facilitar la reincorporación laboral tras años de cuidados. La Plataforma surgió de manera espontánea cuando se empezó a rumorear la posibilidad de esta ley. Hoy en el grupo de WhatsApp son 1.000, y engloban a su vez a representantes de otras asociaciones, como las de enfermedades raras. 

Belén no reniega de su decisión: «Mi hijo era lo primero». Pero exige que el sistema también responda cuando cuidar termina.

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