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Plan de Saúde Ambiental

Sanidade hará analíticas a la población gallega para medir la exposición a microplásticos, plaguicidas y otros químicos

El objetivo es identificar posibles riesgos para la salud pública y adoptar medidas de protección

El impacto de estas sustancias puede provocar desde alteraciones hormonales, cáncer o problemas reproductivos o cardiovasculares

Un laboratorio, donde se analiza la presencia de microplásticos en el agua.

Un laboratorio, donde se analiza la presencia de microplásticos en el agua. / Efe

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Paula Pérez

Paula Pérez

Santiago

La exposición de la población a compuestos químicos puede ser dañina para la salud. El contacto intenso o continuado con microplásticos, plaguicidas o metales pesados está relacionado con la aparición de alteraciones hormonales, problemas reproductivos, cáncer y hasta riesgos cardiovasculares o metabólicos. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que estos tóxicos son los responsables de 270.000 muertes anuales en Europa. La Consellería de Sanidade medirá su impacto en Galicia mediante la toma de muestras y analíticas entre la población con el fin de detectar posibles afectaciones y así adoptar las medidas necesarias para atajarlas.

Esta «biomonitorización humana» es una de las medidas incluidas en el Plan de Saúde Ambiental de la Consellería de Sanidade para el periodo 2026-2030. Forma parte de un programa estatal y ya hay comunidades como la valenciana que lo están implementando. La Consellería de Sanidade tiene aún pendiente el diseño del muestreo. «Tenemos que montarlo, ver que contaminantes se analizan, qué población diana estudiaremos y cómo se harán los consentimientos informados», explica la subdirectora xeral de Saúde, Inés Mato. En todo caso, estas analíticas se tomarán en el periodo de vigencia del plan, es decir, a lo largo del próximo lustro.

La Organización Mundial de la Salud advierte que el aumento del número de productos químicos en el mercado puede tener impacto sobre la salud de las personas. Lo que más preocupa son los plaguicidas, los metales pesados y cada vez más los microplásticos y los nanoplásticos. Pero también hay otros componentes como los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas), que son químicos artificiales creados por el ser humano que se utilizan en la industria por su capacidad para repeler el agua, la grasa y el calor. Suelen estar presentes en la cocina, en ollas y sartenes con revestimiento antiadherente (teflón), en la ropa impermeable o incluso en cosméticos.

La biomonitorización consiste en intentar detectar la presencia de estos químicos en sangre, orina o pelo para conocer los niveles de exposición, identificar los riesgos y adoptar medidas para reducir su impacto.

Según explican desde el Sergas, para este estudio se puede poner el foco en una zona concreta, en un sector de la población determinado o hacer analíticas aleatorias entre una muestra representativa de la población. «Por poner un ejemplo, pues podemos ver si en un área agrícola, donde hay mucho pesticida, pudiese haber un problema por el consumo de agua o hortalizas. Aunque eso está ya muy vigilado y se toman medidas si se superan ciertos niveles, hay una exposición acumulativa, que es bueno también determinar su impacto», explica la subdirectora xeral de Saúde Ambiental.

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